“Estando desnudo, me pusieron un arma en la cabeza, simulando una ejecución, y luego dispararon. Fue entonces cuando me di cuenta que el arma no tenía balas”, dijo a ABC la ex prisionera política cubana Alexandria Díaz Rodríguez.
Díaz Rodríguez informó que acudió el lunes a una citación de los servicios de seguridad del Estado en la capital, a unos 70 kilómetros de la provincia de Artemisa, donde vive. La policía le pidió que firmara. Una promesa de que “te portarás bien” a cambio de permitirte tramitar tu pasaporte y su salida del país.
“Como vivía lejos, me quedé en La Habana para asistir a las conmemoraciones del 4 de julio, pero la seguridad del Estado se enteró y fue a buscarme a donde vivía. Me empujaron, abusaron de mí, me esposaron fuerte y me golpearon”, dijo.
Según testimonios, varios policías políticos vestidos de civil lo llevaron a un lugar desierto y oscuro cerca de una carretera nacional. Posteriormente el disidente José Elías González fue trasladado al mismo lugar.
“Estaban allí pateándonos, obligándonos a desnudarnos, tirándonos encima de un hormiguero, apuntándonos con armas a la cabeza y disparándonos. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que no tenían balas”, recordó.
“Nos patearon, nos obligaron a desnudarnos, nos pusieron armas en la cabeza y luego nos dispararon. Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que no tenían balas”.
Alexander Díaz salió de prisión en abril tras cumplir una condena de cinco años por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 (11J). Su testimonio exclusivo para ABC resulta escalofriante por todas las torturas que relató, fundamentalmente por su mal estado físico: estaba extremadamente delgado, como un judío que acababa de salir de un campo de concentración nazi.
Según él, mientras estuvo en prisión lo encerraron en numerosas celdas, lo golpearon, le rompieron las costillas y los dientes, le negaron atención médica y sufrió frío extremo y hambre. “En un momento me esposaron con las manos en el aire”, dijo.
Sin embargo, aseguró que el simulacro de ejecución fue la peor experiencia que había tenido. “No tenía idea de que en Cuba existiera este tipo de tortura y es algo que nunca olvidaré. No quiero que quede impune”, declaró.
“No tenía idea de que este tipo de tortura existía en Cuba y es algo que nunca olvidaré. “No quería que quedara impune. ”
El expreso político estuvo detenido arbitrariamente en La Habana durante dos días. Sus amigos no saben su paradero. Los agentes lo liberaron el jueves por la noche en una calle oscura de La Habana sin contactos y sin dinero para regresar a casa.
En medio de las crecientes tensiones entre los dos países, algunos periodistas y activistas independientes han sido detenidos, atrincherados en sus hogares o citados e interrogados por la seguridad del Estado para impedirles asistir a las conmemoraciones del Día de la Independencia.
Hace dos semanas, Manuel Cuesta Morúa, jefe del opositor Consejo Democrático de Transición de Cuba, fue sometido a torturas similares a las de Alexander: un simulacro de ejecución en una carretera intransitable y amenazas de muerte si Estados Unidos atacaba a Cuba. Según Cuesta Morúa, los asesinos le dijeron claramente: “Si Estados Unidos invade Cuba, tenemos órdenes de matarlos (a los oponentes). Yo soy quien te disparará. Así que reza para que los estadounidenses no vengan”.