Tras la restauración del altar mayor de Los Telceros, el Archidiócesis de Sevilla ha llevado a cabo otra gran actuación en estos meses, como es la intervención del retablo mayor de la parroquia de San Bernardo, una obra monumental neoclásica situada en el popular arrabal … y sobrevivió milagrosamente al ataque del 18 de julio de 1936.
Se trata de una obra que ilustra el presbiterio del templo, con su organización estructural de la siguiente manera: bancos, dos cuerpos, tres calles y un altillo, haciéndose eco del patrón compositivo típico de los retablos sevillanos. Se atribuye a Manuel Barrera y Carmona y Blas Molner y Se realizó en una época en la que este estilo prevalecía en la capital, Sevilla, donde se renovaron iglesias y se colocaron decenas de retablos de este tipo, algunos de los cuales han desaparecido y otros aún existen.
“El conjunto conserva elementos heredados de la tradición barroca, en particular en un concepto espacial unificado donde arquitectura, escultura y policromía se combinan para crear un efecto escenográfico y devocional”, según los investigadores, como se puede comprobar en los diferentes nichos, plantas y elementos decorativos. Posee esculturas del siglo XVIII representando a San Pedro, San Leandro, San Bernardo, San Isidoro y San Fernando.. La Virgen del Refugio preside la iglesia en el retablo central del altar mayor, aunque antiguamente se situaba a los pies del Cristo Redentor (Cristo de la Salud) en los retablos laterales.
Según el informe del comité provincial de patrimonio, el altar mayor de San Bernardo se encuentra en un estado de conservación “afectado por el envejecimiento natural de los materiales que lo componen, la influencia de factores ambientales propios del interior del templo y las intervenciones realizadas a lo largo del tiempo”. El conjunto ha sufrido una serie de cambios que afectaron a su estructura y acabado superficial, de modo que se puede apreciar su esplendor.
El altar mayor de San Bernardo.
(Hermandad)
A todos aquellos que no pueden encontrarlo, El maestro de este templo, situado en el altar mayor, es San Bernardo, monje cisterciense francés, abad de la abadía de Claraval. Así, la orden se expandió por toda Europa y estuvo a la vanguardia de la influencia religiosa en el siglo XI. Una de las manifestaciones más populares del santo es su “amamantamiento”, pues existe la tradición de que se le apareció la Virgen y le dio leche.
Alonso Cano o Murillo son dos artistas que representaron así al santo, y en el caso de la Diócesis de Sevilla se le ve como un abad sosteniendo un libro que está leyendo. Aunque destaca la acción y el tamaño de la talla, no se aprecia el detalle debido a su gran altura.
Esta actuación del Archidiócesis de Sevilla, junto con las llevadas a cabo en el altar mayor de Los Terceros, en el Convento de Lapida de Écija o en la iglesia de Santa Clara de la capital hispalense, tiene como objetivo restaurar y poner en valor el enorme patrimonio histórico y artístico de retablos que posee la ciudad y la provincia.