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La evolución de los incendios forestales de Leciñena y Morillo de Monclús en el municipio de La Fueva, Huesca, sigue preocupando al Gobierno aragonés, que ha estado desplegando un amplio abanico de herramientas para intentar contenerlos antes de que llegue una nueva ola de calor. Aunque las condiciones meteorológicas nocturnas han permitido avanzar en los esfuerzos de extinción, ambos incendios aún no han sido controlados y la administración del distrito admite que sigue “muy preocupada”.

Tras la reunión del Centro de Coordinación de Operaciones (CECOP), el secretario de Hacienda e Interior, Roberto Bermúdez de Castro, explicó que el debilitamiento de los vientos, el aumento de la humedad relativa (cerca del 80%) y el descenso de las temperaturas nocturnas favorecieron el trabajo de los equipos de tierra.

El incendio de Leciñena sigue siendo el de mayor magnitud. Según las últimas estimaciones del gobierno aragonés, ha destruido unas 2.500 hectáreas de terreno, casi toda superficie forestal. Bermúdez de Castro afirmó que el fuego “sigue claramente creciendo” y puso el foco principal en el llamado “cuarto flanco”, donde todos los esfuerzos se centran en evitar que las llamas atraviesen la vía. El consultor advirtió que si el incendio creciera más allá de ese punto, se extendería a una gran franja de bosque al otro lado de la carretera, lo que podría provocar “un nuevo incendio forestal bastante grave”. En la zona trabajan intensamente efectivos de la Unidad Militar de Respuesta a Emergencias (UME), brigadas forestales y medios terrestres.

Además, recordó que los fuertes vientos de la tarde del martes obligaron a la brigada forestal a evacuar temporalmente por los riesgos de continuar trabajando en el campo. Se espera que el tiempo sea ligeramente mejor el jueves, con vientos más suaves que el día anterior, pero las altas temperaturas y la caída de la humedad continuarán durante el período central.

El segundo incendio se produjo en Morillo de Monclus, perteneciente al municipio de La Fueva, donde los incendios continúan afectando a zonas montañosas inaccesibles con ricos bosques y numerosos barrancos.

Alrededor de las tres cuartas partes del incendio fueron apagadas durante la noche, pero el frente permanece activo. Según los últimos operativos, la superficie afectada asciende actualmente a unas 46 hectáreas, pero Bermúdez de Castro advirtió que aunque el incendio fue pequeño, “una vez que se escape será un incendio”.

El centro Morillo de Moncluso se encuentra bajo evacuación desde el miércoles por la tarde, con unos 40 vecinos permaneciendo fuera de sus viviendas por motivos de seguridad. El Gobierno aragonés estudió durante la noche la posibilidad de ampliar las expulsiones a Formigales pero finalmente descartó tal medida debido a la evolución del incendio.


Ante la ocurrencia simultánea de dos incendios, la administración del distrito reforzó la unidad con la ayuda de otros distritos autónomos. Bermúdez de Castro explicó que Aragón ha solicitado el apoyo de Cataluña, la Comunidad Valenciana, Castilla y León, Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid, mientras que Navarra aportará medios aéreos. “Vamos a poner todo lo que tenemos en Aragón y todo lo que tiene el MITECO”, dijo, agradeciendo a todos los departamentos gubernamentales pertinentes sus esfuerzos.

La consultora también advirtió que se espera una nueva ola de calor el próximo lunes, con temperaturas que podrían alcanzar los 43 grados, por lo que el objetivo es tener ambos incendios totalmente contenidos para el fin de semana. “Pase lo que pase, debemos trabajar duro para garantizar que estos incendios estén totalmente controlados antes del domingo”, subrayó.

En Lessignena siguen movilizados ocho brigadas terrestres, siete camiones de bomberos, un helicóptero bombardero, una brigada de helicópteros de transporte, maquinaria pesada, técnicos y personal de conservación de la naturaleza, además de los medios del Ministerio de Transición Ecológica, la UME, la Guardia Civil de la Diputación Provincial de Huesca, Defensa Civil y bomberos. Durante la noche trabajaron en La Fueva tres brigadas terrestres y dos autobombas INFOAR, una división de la UME con 40 militares y 6 autobombas, junto con la unidad GRAF de bomberos catalanes y miembros de la Diputación de Huesca.

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