La tercera edición de CapacitArte, un proyecto del sector social de la Fundación Villacisneros que combina arte y discapacidad, en colaboración con un grupo de jóvenes con discapacidad intelectual de la Fundación Prodis, culmina con una subasta solidaria de nueve obras … Creado por alumnos de la Fundación Prodis junto con cuatro reconocidos artistas españoles: David Magán, Íñigo Navarro, Ana Barriga y Mistepiro.
El evento, realizado en el Espacio de Huakal, reunió a más de 150 personas y marcó el final de un proceso creativo desarrollado en cuatro estudios de arte. Entre ellos, 18 jóvenes de la Fundación Prodis trabajaron de la mano de los artistas participantes para explorar diferentes disciplinas y técnicas y crear nuevas oportunidades de aprendizaje, expresión y desarrollo personal.
Todas las obras se vendieron en una subasta organizada por tercer año consecutivo por Beatriz Ordovás, directora de arte contemporáneo de Christie’s España. Lo recaudado se destinará a financiar la cuarta edición de CapacitArte, además, el 30% del monto final se destinará directamente a los estudiantes coautores de la obra, con el objetivo de apoyar su formación y promover su desarrollo artístico y profesional.
La jornada contó con representantes de la Fundación Villa Cisneros y la Fundación Prodis, artistas participantes, estudiantes involucrados en el proyecto y sus familias.
Familias de estudiantes de CapacitArte.
(Foto proporcionada a ABC)
«CapacitArte nació para cambiar las percepciones de las personas. La inclusión no puede limitarse a la participación; debe crear espacios reales de participación, reconocimiento y desarrollo. Cuando se exhiben y subastan las obras de CapacitArte, es importante decir lo que decimos como sociedad: estos jóvenes están ahí no sólo para recibir, sino para crear; “No están fuera de la cultura, sino que forman parte de ella”, afirma Belén Gómez-Pineda, directora de áreas sociales de la Fundación Villa Cisneros.
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David Magán se centra en la luz, el color, la composición geométrica y el proceso colectivo. A través de piezas triangulares dibujadas en colores primarios y organizadas en pizarras, los jóvenes exploran cómo los reflejos alteran la percepción y cómo decisiones aparentemente simples pueden alterar los resultados visuales.
El punto de partida de Ana Barriga es otro: los objetos cotidianos. Cada participante trajo un objeto personal de casa (una taza, una alcancía, una figura, una caja, un marco) y lo transformó en su propia creación. Este ejercicio es lúdico, autobiográfico y descubrible. Esos objetos aparentemente simples se convierten en vehículos de expresión.
CapacidadEquipo Arte.
(Foto cortesía de ABC.)
Íñigo Navarro y Misterpiro también aportaron a esta edición sus respectivos universos creativos. El primero se relaciona con una pintura llena de imaginería, escenas sugerentes y narrativas visuales que nos invitan a ir más allá de lo obvio; el segundo, se lleva al lienzo un lenguaje marcado por el color, el gesto, la intuición y la energía del arte urbano.
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Todas las obras fueron premiadas tras una intensa puja, lo que confirma el éxito de esta edición y pone de relieve una vez más el poder del arte como herramienta de inclusión.
Con su tercera edición, CapacitArte consolida su misión de crear espacios reales de encuentro entre artistas, jóvenes con discapacidad intelectual, familias, instituciones y sociedad civil, mostrando que la cultura también puede ser un camino de oportunidades y transformación social.
Los estudiantes de Prodis y participantes de Capacitarte Elena Venturini y Raúl Fernández describen su disfrute durante el taller: “Trabajar con artistas nos enseña a ver la vida de otra manera, a aprender nuevas técnicas y nuevas formas de pintar. También la forma en que nuestros compañeros se ayudan en ciertas cosas, hay muchas cosas nuevas y maravillosas que nos ayudan a aprender”.
Para Raúl, la subasta también le parece una experiencia maravillosa, porque “significa que el trabajo duro que nosotros y los artistas y personas detrás del proyecto hemos estado haciendo durante un año ha valido la pena, lo que significa que año tras año siguen creciendo en tamaño y seguimos atrayendo a más artistas a la Fundación Prodis. También hay gente comprando nuestras obras, lo cual es bueno”.