Las guerras actuales no sólo se ganan con enormes ejércitos y costosos sistemas de armas, sino cada vez más con drones baratos y misiles de precisión. Muestra a las principales potencias del mundo, ciertamente Estados Unidos y Rusia en Irán y Ucrania, que su superioridad militar tiene límites. China sigue de cerca esta tendencia en vista de su “misión sagrada” en torno a Taiwán.
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