La Audiencia Provincial de Baleares ha citado al presidente de la Asamblea de Baleares, Gabriel Le Senne (Vox), a asistir el próximo 28 de octubre a una vista sobre los hechos del 18 de junio de 2024, cuando el líder ultraderechista rompió una fotografía de una víctima del franquismo que aparecía en la portada del ordenador de la vicepresidenta segunda, durante las discusiones sobre la derogación de la Ley de Memoria Democrática. La audiencia se aprovechará para resolver cuestiones previas y determinar si las partes han llegado a algún tipo de acuerdo. De lo contrario, LeSena sería juzgada por un delito de odio.
En concreto, los demandantes y acusaciones populares implicados en el caso -descendientes de los republicanos asesinados, Memoria de Mallorca, el colectivo Estimada Aurora (que engloba a unos 50 ciudadanos), el Partido Comunista Español (PCE) y el Partido Comunista Popular de España (PCPE)- pedían una pena de prisión de un año y cuatro meses a cuatro años, así como una inhabilitación de hasta 11 años. La Fiscalía y el propio acusado pidieron su absolución, alegando que actuó en el ejercicio de sus funciones para salvaguardar la neutralidad institucional y el pluralismo político.
Los hechos provocaron un gran revuelo dentro y fuera del archipiélago, con pedidos de dimisión pero LeSon nunca respondió. El gobierno de Marga Prohens tampoco le obligó a dimitir.
En un auto que pone fin a la investigación y deja al líder de extrema derecha a las puertas de su juicio, el juez de instrucción consideró que sus acciones lesionaron “la dignidad de estas personas y de sus familias y del partido al que pertenecen y respaldaron una clara intención de humillarlos”. La resolución se basó en el procedimiento que se realizó en ese momento, incluyendo imágenes de los involucrados en el procedimiento, en las que “se puede ver que el señor Lesena, luego de arrebatarle la fotografía, no la arroja inmediatamente al suelo, sino que la sostiene con su mano izquierda, la sostiene por un momento en la zona arriba de sus piernas, haciendo parecer que la manipula de alguna manera, y luego la arroja con su mano derecha”.
Por su parte, el tribunal que finalmente envió a juicio a Lesson coincidió con el juez de instrucción en que, al valorar las imágenes, aportaban un contexto indicativo “compatible con la posible ocurrencia de fraude”, un escenario extremo que tanto el propio acusado como la Fiscalía rechazaron. “En este sentido, la forma aparentemente contundente y enfadada con la que el señor Lesena arrancó las fotografías de ‘Rojas del Molinar’ (nombre popular de las tres mujeres asesinadas) del ordenador de la señora (Mercedes) Garrido puede ser objetivamente coherente con la destrucción deliberada de las fotografías.” Sin embargo, señalaron que durante el juicio se tendrían que presentar pruebas pertinentes para aclarar si la ruptura fue accidental o intencionada.
Uno de los imputados, Colectivo Aurora, insiste en que el gesto de Lesena “fue un acto objetivamente insultante, expresando objetivamente un ataque a la dignidad de la mujer que fue asesinada en la madrugada del 5 de enero de 1937, mostrando desprecio y deseo de humillar”. “Causó dolor y fue humillante, dañó la dignidad de los familiares de las víctimas de la foto, la dignidad de las víctimas del franquismo y la dignidad de los ciudadanos que estaban preocupados por el reconocimiento público que recibió Aurora Picconnell” (una de las tres víctimas).
El Colectivo Aurora recordó en su conclusión provisional que las fotografías arrancadas por el acusado reproducían los rostros de Picornell, más conocida como “la Pasionaria” en Mallorca, así como de las hermanas Antònia Pascual Flaquer y Maria Pascual Flaquer. Todas ellas, incluidas Catalina Fraquel Pascual y Bellamina González Rodríguez, madres de las hermanas Pascual, “fueron torturadas, posiblemente violadas y asesinadas por pelotones de Falange, y enterradas en el Cementerio de los Hijos de Colletes de Manacor”, recordó el abogado del grupo.
Lesena se declara inocente
El líder de Vox ha defendido hasta el momento su inocencia y ha asegurado que está “dispuesto a cooperar con la justicia en el juicio para despejar todas las dudas” y que “no cometió ningún delito”. “Sus acciones del 18 de junio se ajustaron estrictamente a las reglas y no pretendían humillar a nadie”, dijo en un comunicado oficial enviado a través del palacio presidencial en febrero, aunque los propios abogados de la cámara condenaron sus acciones.
Le Sena, en un comunicado emitido en su calidad de investigador durante la instrucción del caso, mantuvo la misma acusación que había hecho públicamente anteriormente: que el incidente fue un “accidente” y que se produjo después de que Garrido se negara a retirar el retrato, lo que el presidente consideró contrario a la requerida neutralidad en el Congreso. Cuando la fiscalía le preguntó si habría hecho lo mismo con las fotos de Franco, el máximo representante de la comunidad autónoma dijo que sí. El parlamentario declinó responder a las acusaciones particulares, pero respondió preguntas del Ministerio Público, su abogado y el juez.
La Fiscalía ha manifestado públicamente en repetidas ocasiones su apoyo a la apertura del caso, pero cree que, teniendo en cuenta los antecedentes, las imágenes del pleno y los testimonios de los testigos, en este caso el fraude que llevó a hablar de un delito de odio para dañar la dignidad y la memoria de las mujeres víctimas de la represión franquista no ha sido probado y cumple con las exigencias del código penal. Tampoco vio en los hechos un motivo discriminatorio.
El fiscal sí señaló el “comportamiento airado” y la “forma sin duda incorrecta” del investigado, que tuvo más que ver con la indecorosa reacción de las diputadas del Partido Socialista Mercedes Garrido y Pilar Costa, que se negaron a retirar la imagen, expresando “su intenso enfado”.