La violencia es uno de los temas centrales del drama actual, pero aunque en muchas representaciones esta violencia es inesperada, la escatología tampoco se libra, Maguy Milla Creó un Baraka, violencia del alma humana, la naturaleza y … Conflictos coexistentes entre hombres.
Sorprendentemente, en un entorno tan evidentemente desnudo, la presencia de dos grandes espejos y luces realmente preciosas consigue crear una atmósfera de oscuridad, claroscuros y batallas de luces que crean una atmósfera de tensión, brutalidad y rabia. Para ello hubo que sumar mucho trabajo gestual y momentos coreográficos que enfatizaran las características de los personajes como muñecos en manos de poderes que los trascendían. Algunas disposiciones no son superfluas; no interrumpen el ritmo narrativo sino que lo escalan.
En estas tierras malditas de los Jardines de Valencia, en lugar de cultivos que alivien el hambre, crecen la vergüenza, los celos, el destronamiento ajeno, la sangre y la muerte. Y por supuesto está el yugo de la explotación. Todo es irracional. Baptiste y su familia creían que estaban ante un paraíso donde escapar de la pobreza y la miseria, pero lo que hicieron en cambio fue agitar un torbellino del infierno que hizo que la cizaña del rencor brotara en cada casa y en cada taberna.
Equilibrado Marta Torres Pretende señalar este defecto moral y crear un texto dramático realmente inolvidable a partir de la novela de Blasco Ibáñez. Esto quiere decir que esta obra, publicada hace más de un siglo, es moderna y actual, contándonos sobre todos aquellos “invasores” que llegaron a nuestras comunidades y cómo fueron recibidos por los Pimentos de turno.
Esta baraka adopta un montaje de intensa belleza oscura en el escenario. El tratamiento de cada imagen se relaciona con los tonos o alientos del cine expresionista y diferentes formas de lo grotesco. Para destacar el plan explicativo, Daniel Albadalejo El personaje de Baptiste completa una actuación impecable. Antonio Hortelano, que interpreta a Pimentó, se da cuenta de que su trayectoria como actor va más allá de la comedia.
“La Barraca” es visualmente potente, arriesga, propone un naturalismo libre de corsés, hace de la tragedia rural una forma de mirar nuestro mundo. Dos horas de gran drama.