Florentino Pérez será presidente del Real Madrid al menos hasta 2030. Su victoria sobre Enrique Riquelme en las elecciones del domingo le garantiza un mandato de cuatro años para implementar algunos de sus proyectos más controvertidos, en los que no necesita el apoyo automático del público en general y recientemente ha sido bloqueado por el sistema judicial o requiere largos caminos burocráticos.
La más ambiciosa es la que el presidente reelecto quiere desarrollar en las 85 hectáreas que el Real Madrid posee en Valdebebas, adyacentes a su Ciudad Deportiva y actualmente sin urbanizar, y que el propio Florentino Pérez reveló durante la campaña por un valor de mil millones de euros. Allí espera construir el Distrito de la Innovación de Madrid, un parque tecnológico que requerirá una inversión de 8.500 millones de euros. Para conseguirlo, corresponde al Ayuntamiento de Madrid, que debe recalificar los terrenos, actualmente aptos sólo para uso deportivo, y quiere abrir en ellos un centro universitario, pero también un gran complejo de ocio.
El Real Madrid no desveló muchos detalles sobre el proyecto. Pérez prometió que quiere que éste se convierta en el “Silicon Valley” de Europa y un vídeo demostrativo difundido por el club deportivo mostró que el parque albergará empresas relacionadas con la inteligencia artificial, el big data, la educación o la investigación, así como empresas biológicas, biotecnológicas, farmacéuticas, genéticas, de medicina deportiva y de nutrición. Además de los negocios puramente innovadores, existen otros negocios como “empresas y universidades de ocio y tecnología, producción audiovisual, aplicaciones digitales, esports, artes digitales y entretenimiento”.
En este caso, y en otras iniciativas que Florentino Pérez quiere modelar la ciudad a sus necesidades, el objetivo es que estos espacios generen “nuevos ingresos” para que el Real Madrid “siga siendo líder en materia deportiva, económica y social”. Lo mismo ocurrirá si consigue reiniciar el concierto del Bernabéu, si la justicia se lo permite, eso está por ver, aunque esa es su intención.
Durante la campaña, Florentino Pérez admitió que para renovar el estadio se gastaron unos 1.300 millones de euros, la mayor parte de los cuales se destinó a espacios subterráneos que esconden los campos de césped para albergar diversos eventos, principalmente musicales. Esto ha creado una enorme deuda a través de tres préstamos, y el Real Madrid necesita generar ingresos utilizando su estadio para eventos como la reunión del Papa allí este lunes, así como un concierto.
Las actuaciones musicales llevan dos años paralizadas después de que más de una decena de actuaciones en directo de cantantes y grupos en escenarios blancos incumplieran la normativa de nivel sonoro, lo que se ha traducido en una serie de multas por ruido a los organizadores y denuncias penales de los vecinos contra la mano derecha de Florentino, José Ángel Sánchez. La segunda medida fue rechazada recientemente por el Tribunal Superior de Madrid, pero la primera se mantendrá si el estadio no cumple con los estándares de emisión de ruido permitidos.
El Real Madrid lleva más de un año trabajando para mitigar el impacto acústico de la música en las residencias cercanas al estadio, pero debe utilizar su influencia política para conseguir que Ayuso y Almeida establezcan “normas especiales” para evitar las actuales restricciones de ruido. La Comunidad de Madrid respondió que no había establecido normas “temporales”, aunque estaba trabajando en una normativa que permitiera flexibilizar las exigencias acústicas en todos los eventos de la región. “Debemos entender que vivimos en una ciudad ruidosa”, dijo una vez Isabel Díaz Ayuso. Los vecinos que se quejaron recordaron que las sanciones recaerían sobre las empresas promotoras de los eventos, dificultando que cualquiera quisiera actuar en locales con problemas de ruido. Los expertos en acústica afirman que insonorizar el Santiago Bernabéu es una tarea “casi imposible”.
Otro proyecto estancado que Florentino Pérez quiere reactivar es el aparcamiento público junto al Estadio Santiago Bernabéu, al que el Gobierno de Almeida le ha concedido los derechos para gestionar la infraestructura municipal durante los próximos 45 años en una licitación a medida. Pienso perforar dos: uno debajo de la calle Padre Damián y otro al lado de Castellana. Pero el tribunal anuló el concurso, declarándolo ilegal por varios motivos, entre ellos la falta de “interés público” que se apreciaba en el concurso, en el que sólo participaba la empresa madrileña Estadio SL.
Una vez aprobada la anulación de la sentencia por el TSJM, el caso está ahora ante el Tribunal Supremo, ya que Florentino Pérez prefiere continuar el caso allí. El ayuntamiento decidió no apelar la sentencia. El Gobierno de Almeida y el Real Madrid pretenden al menos poder construir el aparcamiento que ya está en marcha, el de la avenida Castellana de 1.500 plazas que en principio estaba destinado a turistas, y ahora intentan poner a disposición de los vecinos algunas de las plazas para negociar una posible retirada de la demanda, o al menos para no tener que luchar judicialmente contra el segundo partido a medida del club merengue.