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El principal problema al que se enfrentan los españoles es la vivienda. El barómetro del Centro Nacional de Investigaciones Sociológicas (CIS) así lo muestra mes a mes.

No se trata de menos. Según el INE, los precios de la vivienda se han disparado más del 100% en los últimos 10 años.

La alternativa a comprar no es mejor. Según el portal idealista, los alquileres aumentaron un 98% durante el mismo periodo.

Esta tormenta perfecta ya está teniendo consecuencias. El mercado inmobiliario excluye a muchos compradores, lo que hace La edad media para comprar una casa en mi país ha aumentado hasta los 46 años. A principios de la década de 2000, el número era menos de 30.

La raíz del problema es la escasez de viviendas. El Banco de España acaba de anunciar las cifras del diferencial de oferta y demanda, que también se va ampliando por los sucesivos equilibrios. Hay 750.000 casas en España que no pueden cubrir la oferta actual.

La construcción inmobiliaria avanza demasiado lentamente. El año pasado se construyeron 91.000 viviendas y comenzó la construcción de aproximadamente 140.000.

La escasez de vivienda está aumentando y los cambios sociales están acelerando la demanda de vivienda. Los centros de convivencia son cada vez más pequeños, por lo que cada vez se necesitan más viviendas. En 1981, el tamaño medio de los hogares españoles era de 3,6 personas; en 2023, eran 2,5 personas.

El problema tampoco es igual para todos los españoles. Las tensiones dependen en gran medida de los códigos postales.

Las zonas rurales de España han conseguido mantenerse alejadas del crecimiento de los precios y los alquileres, mientras que en las grandes ciudades la situación se ha vuelto insostenible.

Además, hay un problema. La carga fiscal es un obstáculo adicional a la hora de intentar entrar en el mercado inmobiliario. Ésta es una de las principales conclusiones que se extraen este viernes de una jornada sobre impuestos a la vivienda en España organizada por FEDEA. La presión fiscal en este sentido puede alcanzar el 62% del precio de compra.

En este contexto, el gobierno aprobó una respuesta legislativa al problema en 2023: la Ley de Vivienda. Entre sus puntos clave están aumentar la reserva de suelo urbanizable para crear viviendas protegidas, limitar los alquileres o redefinir a los grandes propietarios.

Sin embargo, el Banco de España también se pronunció sobre estas medidas. La agencia advirtió que limitar los aumentos de alquiler aumentaría el precio de los nuevos contratos. Dicho esto, estas medidas pueden ser útiles a corto plazo pero crear problemas a largo plazo.

En este punto hay otro problema: se están relajando las normas para la emisión de hipotecas. El Fondo Monetario Internacional advirtió sobre esto hace un mes, la primera organización en advertir contra tal flexibilidad.

Facilitar el acceso a préstamos hipotecarios Podría parecer una solución Ante un mercado cada vez más difícil para adquirir inmuebles.

Sin embargo, el FMI insiste. Hay que aumentar la oferta, acelerar el desarrollo urbano y reducir la inseguridad jurídica.

Mientras tanto, el Banco de España estudia la posibilidad de imponer restricciones a los criterios de concesión de préstamos hipotecarios.

La CNMC, a su vez, vigila el banco Igoat si violan las reglas del juego Haciendo algunas declaraciones sobre el futuro de las tasas hipotecarias. Aunque estas entidades niegan cualquier acuerdo y tienen presente la transparencia del sector financiero.

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