Un ataque armado a la Pirámide de la Luna en Teotihuacán mató a dos personas, incluido un hombre armado, e hirió a 13 turistas. Varias zonas arqueológicas de México anunciaron mayores medidas de seguridad.
Chichén Itzá, la zona arqueológica más visitada del país con más de 2 millones de visitantes registrados el año pasado, ha prohibido las mochilas y sólo permitirá la entrada a bolsos pequeños y efectos personales esenciales, al menos durante los próximos días. Joaquín Díaz Mena, gobernador del estado de Yucatán, dijo: “Lamentamos estos hechos ocurridos. Esto obliga a todas las zonas arqueológicas a aumentar la seguridad en sus entradas”.
Mientras tanto, autoridades de Puebla han confirmado que se intensificará la vigilancia en los alrededores de la zona arqueológica de Cholula y otros sitios de la entidad, sobre todo porque el histórico túnel que atraviesa la Gran Pirámide está por reabrirse y se espera afluencia de turistas. En Monte Albán de Oaxaca, según informes, personal de la Guardia Nacional registró mochilas y pertenencias personales antes de ingresar a la antigua ciudad zapoteca. Otros estados con sitios arqueológicos, como Veracruz y Chiapas, también esperan que ingresen más filtros de seguridad a la zona.
Según normativa vigente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), está prohibido el ingreso a zonas arqueológicas de explosivos, armas de fuego, cuchillos, objetos que puedan ser utilizados como armas o proyectiles. Asimismo, los bultos, mochilas, maletines y bolsos deberán ser inspeccionados al ingreso y salida, sin excepción. Sin embargo, tras la tragedia de Teotihuacán, se espera que el gobierno federal considere endurecer y ampliar los protocolos de seguridad actuales. “Se debe hacer un control más estricto para que nadie porte un arma de fuego a un sitio arqueológico o a un lugar público. Pido al Ministerio de Seguridad y al Ministerio de Cultura que se coordinen para incrementar la presencia de la Guardia Nacional y, con el tiempo, poder instalarla”.
El lunes, Julio César Jasso Ramírez, un joven de 27 años del estado de Guerrero, abrió fuego contra turistas en la cima de la Pirámide de la Luna en Teotihuacán. El ataque coincidió con el aniversario del tiroteo de Columbine en Estados Unidos el 20 de abril de 1999. Entre sus pertenencias se encontraban libros y notas sobre el Holocausto, en los que sugería “inspiración externa” para los crímenes. El caso ha generado interrogantes sobre cómo ingresó al sitio con un arma y posibles errores en los protocolos de seguridad en la zona arqueológica.
Tras el incidente, el ministro de Seguridad, Omar García Harfouchi, confirmó el aumento del personal de la Guardia Nacional e intensificó las inspecciones en los puntos de ingreso a la zona arqueológica. Asimismo, el Centro Nacional de Inteligencia ampliaría la vigilancia de la red para detectar posibles amenazas.