Fecha: 24 de abril de 2013. “Todo debería cambiar”, dijo el miércoles Yolanda Díaz. El mismo día, el edificio Rana Plaza se derrumbó en Dhaka, capital de Bangladesh, en el peor accidente registrado en la industria textil, matando a 1.134 personas. “No se trata de una tragedia aislada, pero creo que es un patrón que se inserta en el mundo de hoy, un patrón activo”, afirmó el vicepresidente segundo, que presentó un informe encargado por el Departamento de Trabajo al Comité de Expertos sobre Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Entre las propuestas, la más llamativa es la promoción del acceso de las víctimas a la justicia a través de acciones colectivas en España.
El estudio del comité de expertos liderado por el catedrático de Derecho del Trabajo Jesús Cruz Villalón, que ha presentado su informe esta mañana, incluye 100 recomendaciones en materia de responsabilidad social corporativa para que las empresas “asuman una responsabilidad efectiva por el impacto de sus actividades en distintos ámbitos”, como el respeto a los derechos humanos, la igualdad de trato y la prohibición de la discriminación, el trabajo digno y la sostenibilidad ambiental, entre otros.
El estudio fue solicitado por el Ministerio de Trabajo hace más de un año con el objetivo de obtener apoyo académico y experto en responsabilidad social corporativa, ante el giro de España hacia las directivas europeas en materia de debida diligencia corporativa. Dias recordó que la Comisión Europea había suavizado la intención de la directiva en su llamado plan de “simplificación”.
“Lo llaman simplificación y es impunidad”, denunció el líder laborista, denunciando un modelo de la UE que asimila “competitividad” con “desregulación” en cuestiones fundamentales como el respeto de los derechos humanos y la sostenibilidad medioambiental. Por ello, Yolanda Díaz ha prometido que abogará en el Gobierno por una transformación “ambiciosa” de la directiva que vaya más allá de los estándares mínimos fijados por Europa.
Acceso a la justicia en España
El vicepresidente segundo destacó varias propuestas del estudio, como el objetivo de facilitar “el acceso a la justicia” a las víctimas de abusos, como el Tribunal de Justicia español Rana Plaza, a medida que sindicatos y otras organizaciones amplían sus competencias para interponer conflictos colectivos. Dias cree: “Sin mecanismos eficaces de compensación para las víctimas, las leyes de diligencia debida son letra muerta”.
En concreto, el estudio recomienda “ampliar la legitimidad procesal del acceso de las víctimas a la justicia a través de la acción colectiva, empoderando a los sindicatos y a las organizaciones de la sociedad civil especializadas en la defensa de los derechos humanos y la protección del medio ambiente para interponer acciones colectivas administrativas y judiciales en favor de las víctimas, con el fin de facilitar su acceso efectivo a la justicia ante los órganos administrativos y tribunales españoles responsables de aplicar la legislación de diligencia debida”.
“Esto es clave”, argumentó Díaz, junto a otra medida que también han propuesto los expertos: “la carga de la prueba”. Estos procedimientos judiciales pueden iniciarse mediante evidencia de abuso y conducta ilegal, y las empresas deben demostrar que no cometieron estos actos.
“Es poco probable que la persona que sufrió el daño tenga que demostrar alguna legalización de un testamento Esto es malo mientras las empresas responsables de estos incidentes guarden silencio y no sólo no hagan nada sino que no asuman responsabilidad”, denunció el Secretario de Trabajo.
Fuentes del Ministerio de Trabajo explicaron que la propuesta se dirige a “empresas con domicilio social en España, o empresas con la mayor parte de su facturación fuera de España”.
Agencia reguladora independiente aumentará las sanciones
Entre otras recomendaciones del informe, Yolanda Díaz también abogó por la creación de un organismo independiente que controle el cumplimiento de la responsabilidad social corporativa por parte de las empresas. “España puede y debe dotarse de una autoridad independiente como recomienda el informe”, afirmó la vicepresidenta. “No podemos seguir confiando en las buenas intenciones para saber si se están cumpliendo los derechos humanos”.
Dias añadió que “tales controles también requieren consecuencias” porque “sin sanciones creíbles, la responsabilidad social empresarial seguirá siendo voluntaria”.
Aunque la Comisión Europea ha reducido al 3% las sanciones máximas a las empresas afectadas, el vicepresidente defendió las recomendaciones del informe de “restaurar un régimen de sanciones proporcional a los daños causados y a las capacidades económicas de las empresas”. “Porque si no lo hacen, se volverá barato y los derechos humanos no serán baratos”, insistió.