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El martes, en el Parlament Balear, Vox y la Izquierda arrinconaron al Partido Popular en un debate sobre el límite de gasto de la comunidad autónoma, con todo el parlamento, excepto los diputados del Grupo Popular, acusando a los conservadores de “una auténtica estafa” y un “engaño vulgar”. Como otras comunidades autónomas minoritarias controladas por el Partido Popular, el gabinete de Marga Prons no tiene números para ejecutar el tercer presupuesto del órgano legislativo, un hecho que Antoni Costa, vicepresidente primero del Consejo Ejecutivo balear (centro de las acusaciones lanzadas por estas organizaciones en la reunión de hoy), atribuye a órdenes de la sede nacional del PSIB-PSOE y de la extrema derecha, más que a “diferencias técnicas o diferencias económicas”.

Aunque el Partido Popular estuvo presente en el pleno, teniendo en cuenta que el límite de gasto se ha perdido a raíz de las negociaciones de las últimas semanas, la ministra de Economía, Hacienda e Innovación afirmó que al inicio de las negociaciones dejaron “muy claras” las dos condiciones propuestas por su formación: que el diálogo versara sólo sobre cuestiones presupuestarias, de modo que rechazarlas sería un “intercambio de pegatinas”, y que se desarrollaran “con la voluntad de aprobar el presupuesto”: “No queremos entablar negociaciones físicas, “No queremos tener diálogos ocultos, no queremos defender posiciones ideológicas que ya están decididas fuera de Baleares”.

Al subir al podio, Costa no dudó en reconocer que el Partido Popular no había conseguido el apoyo suficiente para dar el importante paso de aprobar el presupuesto y, como dejó entrever en noviembre, admitir que tendría que prorrogar las cuentas hasta 2025. En su intervención, el ministro lamentó el fracaso de las negociaciones y que PSIB y Vox hubieran “bloqueado” el presupuesto que, entre otras cuestiones, pretendía “dar respuesta a la realidad actual de Baleares”. Las islas enfrentan una creciente presión demográfica en salud, educación y servicios sociales, lo que requiere un aumento inmediato de más profesionales, más infraestructura y más inversión. “Pedro Sánchez y Santiago Abascal preferirían no tener presupuesto en Baleares a que este Gobierno cumpla con sus responsabilidades”, ha criticado. Dijo de paso que “la decisión se había tomado de antemano” y “garantizaba el ‘no’. ”

En respuesta, la portavoz parlamentaria de Vox, Manuela Cañadas, sostuvo que las cuentas autonómicas “son una vez más fruto de la irresponsabilidad de un Gobierno que ha convertido la gestión pública en un sinfín de excusas, mentiras y deslealtades, pero esta discrepancia debe constar en este acta”, advirtiendo de que “la situación ha cambiado drásticamente por culpa de una confianza rota”. “Cuatro meses después de cerrar un presupuesto tardío y debido, nos encontramos en esta situación y debemos la verdad a nuestros ciudadanos. No olvidemos ni permitamos que la gente olvide que en diciembre de 2024 tenemos la obligación moral y política de cancelar sus cuentas. Esto no es un capricho sino un acto de legítima defensa de la dignidad del Parlamento”, comentó.

Mientras Costa continúa ayudando a Vox a negociar futuras medidas, la líder de extrema derecha advirtió que su partido no “se involucraría más en el juego de las trampas” ni “les permitiría utilizar a nuestros grupos parlamentarios como excusa para una mala gestión o directivas de Génova Street”. “Nuestra posición es inquebrantable. No podemos, no podemos y no apoyaremos este límite de gasto ni aprobaremos futuros presupuestos. La razón es devastadora y simple: habéis demostrado que os falta el activo más valioso y fundamental para gestionar legítimamente el compromiso y la lealtad de vuestros socios preferidos y de los ciudadanos que os han dado su confianza”, subrayó.

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