Pueden ser las 9 a. m., las 5 p. m. o bien entrada la noche, que son los horarios más comunes de episodios de insomnio crónico. Pero no hay ningún horario en WhatsApp compartido por 130 supervivientes y familiares de las víctimas del accidente de tren de Adamuz que mató a 46 personas e hirió a otras 152. Cualquier momento es bueno para expresar incredulidad ante el proceso burocrático, la impotencia de no saber qué salió mal el 18 de enero y, peor aún, por qué les pasó, o la angustia que se ha ido gestando desde esa tarde y surgió sin control y sin previo aviso. “Estábamos muy afectados”, admite Mario Samper, uno de los supervivientes del descarrilamiento del Alvia hace un mes y fundador de la Plataforma de Afectados, que desató la charla catártica. “Compartimos experiencias y nos animamos unos a otros, pero aún sentimos una profunda tristeza”, afirmó.
Samper, vecino de Mazagón (Huelva), viajaba en el tren Alvia número 4 entre Madrid y Huelva cuando fue atropellado por la cola de un tren Iryo que circulaba de Málaga a Atocha en la vía contigua. Fue uno de los pasajeros que informó a la Guardia Nacional que alguien en el tren había resultado herido. Tras ayudar a otros pasajeros, fue trasladado al Hospital de Antequera para recibir tratamiento. Tras recibir el alta del hospital, se dio cuenta de que no sólo estaba indefenso y perdido, sino que no tenía ni idea de dónde acudir para tratar las secuelas ni cómo contactar con Renfe o Iryo… Por eso Samper decidió crear una plataforma que reuniera a las personas afectadas por el descarrilamiento para expresar sus inquietudes y quejas, encontrar soluciones y, lo más importante, conocer la verdad sobre lo ocurrido en las vías del tren.
“La plataforma nació con el espíritu de ayudarnos unos a otros”, explica. Sus conversaciones tenían un patrón común: “Estamos enojados por el olvido del gobierno”. “Después de un mes nadie se ha puesto en contacto con nosotros, ni el Gobierno, ni el Ministerio de Transportes, ni la junta andaluza”, subraya el superviviente. “Para alcaldes de ciudades pequeñas sí, pero Huelva tampoco”, ha añadido. Samper se mostró sorprendido por la decisión del administrador Juan Manuel Moreno de realizar un consejo de gobierno en Adamus este miércoles, coincidiendo con el aniversario de la tragedia. “A mí me parece oportunista”, afirmó.
Tras una primera semana “algo confusa” en Renfe, Samper admitió que la compañía ha mejorado su atención a los afectados. “Al principio nos atendieron diferentes psicólogos y teníamos que decirles las mismas cosas una y otra vez, íbamos al centro de salud porque teníamos dolores y nos daban cita como a otros pacientes, había lista de espera y dependiendo en qué hospital ingresabas la atención era diferente…”, dijo un sobreviviente de Alvia que no quiso ser identificado.
Fuentes de la compañía señalaron que Renfe ha creado un gabinete de crisis para garantizar la atención sanitaria y psicológica a los afectados y a sus familiares consanguíneos de segundo grado, ya sean heridos o fallecidos. A través del Programa de Asistencia a las Víctimas de Accidentes Ferroviarios y sus Familiares, y en el marco del seguro de viaje obligatorio (que incluye atención médica, asistencia psicológica, alojamiento, transporte y manutención así como las indemnizaciones previstas en esta póliza), la empresa proporciona atención psicológica individualizada o cubre los costes de los profesionales privados. En total, la entidad ha contactado y brindado asistencia a 151 personas y está trabajando con la administración de beneficios por fallecimiento para 37 personas, según personas familiarizadas con el asunto.
Los pacientes que atiende Marienna Santiago viajan en el Ira. Cuatro semanas después del accidente, el psicólogo, que trabaja en Psiconnea, una plataforma especializada en gestión de emergencias y catástrofes y que colabora con una filial italiana, sigue sus reacciones ante el impacto y los acontecimientos ocurridos. Ha atendido a viajeros extranjeros y está asistiendo a una de las siete personas que siguen hospitalizadas en Andalucía. “Digamos que la persona tiene dolor y tiene que someterse a un procedimiento médico, y entonces lo mejor es relajarse, respirar, manejar la ansiedad, técnicas de control corporal, en lugar de que ellos hablen o tú hables…”, dijo. Quienes permanecen ingresados se enfrentan a una nueva realidad dual: “digerir el impacto; choque Todo lo que pasó, pero por otro lado, el día a día, el proceso de supervivencia y recuperación, mi perspectiva de sobrevivirlo y cómo va a cambiar mi vida de ahora en adelante. ”
acción legal
“Lo peor está por llegar”, advirtió Antonio Álvarez. Su visión del infierno que vivieron los familiares de las víctimas de Adamus no fue trivial. Era tío de Cristina Álvarez, la madre de la familia Aljaraque que falleció junto a su marido, su hijo de 12 años y su sobrino de 22. “después choque Álvarez predice que al principio habrá cierta calma, pero ahora empezaremos a extrañarnos todos los días. El municipio de Huelva se compromete a cuidar de la familia, a la que le sobrevive una niña de seis años, mientras la ciudad lucha por recuperarse del golpe. “Intentamos adaptarnos a la idea, pero inevitablemente nos viene a la cabeza todo este drama”, admite el alcalde de la ciudad, Adrián Cano. El municipio de Zamorano Álvarez perdió a otro vecino, junto a sobrevivientes del viaje en tren. Todos ellos recibieron inicialmente atención psicológica por parte del Ayuntamiento, que, como ha explicado el concejal, ahora ha pasado a manos de la Junta de Andalucía, con un servicio telefónico de apoyo psicológico dedicado a los afectados y a las personas cercanas a las víctimas de Adamus.
“La ansiedad y el insomnio son los principales motivos de consulta”, señala un portavoz de la Consejería de Salud de Andalucía sobre el servicio, que prestan psicólogos voluntarios y psicólogos clínicos del Servicio Andaluz de Salud. A principios de febrero, 74 personas habían llamado al servicio. “Todos los pacientes que lo solicitaron han sido programados para citas presenciales con Community Mental Health”, dijo la misma fuente.
La Cruz Roja colabora con este servicio para brindar una atención puntual. El día del accidente, los profesionales de la empresa acudieron en primer lugar a atender a los familiares, quienes se dirigieron a la estación de tren y a Córdoba para informarse sobre el paradero de sus familiares que no podían ser encontrados. Miguel Ángel Rodríguez, portavoz de Cruz Roja de Huelva, se mostró aturdido y concluyó: “Sufren por tener que esperar tanto para identificar los cadáveres, enterrarlos y recibirlos porque no saben dónde están”. Durante las últimas semanas, Cruz Roja de Huelva ha estado prestando apoyo a los profesionales que atienden a los familiares de las víctimas y afectados. “No están tan mal. Tienen problemas para dormir y pérdida de apetito”, dijo.
La burocracia y el papeleo involucrados en la tramitación de indemnizaciones, responsabilidad civil o procedimientos penales dificultan aprender a comprender qué les sucedió a las víctimas. “Todo avanza muy lentamente”, admitió un abogado que representa a ambas familias, que prefirió permanecer en el anonimato por ahora. El tío de Cristina Álvarez dijo que su padre también decidió contratar profesionales legales para resolver problemas legales. Hasta el momento, según información proporcionada por la Audiencia Nacional, el Juzgado de Montoro (Córdoba), que investigó el accidente, ha recibido 34 denuncias de víctimas. Muchos de los más de 130 miembros de la plataforma, liderados por Samper, están a la espera de que la próxima semana se constituya formalmente una asociación para presentar una demanda conjunta. “Cada uno de nosotros se enfrenta a la responsabilidad civil por su cuenta”, afirmó Samper.
Para ellos, es crucial conocer la verdad y buscar justicia. “Alguien tiene que asumir la responsabilidad”, afirmó Samper. Esta es otra conversación recurrente en el chat. “Nos animamos unos a otros. Nos hemos convertido en una familia”, concluyó.