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La Asociación de Víctimas del descarrilamiento de Adamus ha enviado una petición formal a Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía, instándole a investigar la gestión sanitaria de emergencia durante la catástrofe ferroviaria de la localidad de Córdoba el pasado 18 de enero, en la que murieron 46 personas.

La asociación respondió a una denuncia del sindicato CSIF, que advirtió en febrero de que los gestores del servicio 061 -el teléfono de emergencias- deben utilizar sólo “papel y bolígrafo” para atender las incidencias porque los sistemas informáticos están “bloqueados”. “El incidente se produjo al parecer el 18 de enero, cuando personal del Centro de Coordinación de Emergencias Sanitarias 061 de Córdoba tuvo que ‘utilizar el teléfono privado del gestor en lugar de contactar con el Centro de Coordinación 112’ para atender estas llamadas porque el sistema utilizado habitualmente volvió a estar fuera de servicio”, señaló la asociación en un comunicado emitido a última hora del jueves.

Las víctimas afirmaron que fuentes cercanas a la operación de rescate “afirmaron públicamente que la información sobre el incidente no fluyó correctamente entre la sede de la Agencia Andaluza de Seguridad y Gestión de Emergencias (ASEMA) y el COS (Centro de Servicios Operativos) de la Comandancia en Córdoba”, señalando que de ser así “no se habrían respetado protocolos básicos de comunicación de emergencia”, como indicar cuántas “ubicaciones” tuvo el incidente. y dónde están ubicados.

Los afectados exigieron a Moreno Bonilla revisar inmediatamente el plan de actuación de emergencia, “corregir urgentemente las deficiencias del sistema”, presentar un “informe detallado” que contenga “todos los documentos e información disponibles” y realizar una “investigación exhaustiva de lo ocurrido”, tras la cual se atenderán “las responsabilidades políticas y jurídicas correspondientes”.

La asociación también envió sendos escritos a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios y al Defensor del Pueblo de Andalucía, anunciando que trasladaría los hechos y denuncias a la Sección Civil e Instrucción del Juzgado Segundo de Justicia de Montoro, que investiga las causas del descarrilamiento y colisión de los dos trenes que provocaron el trágico siniestro, pero no la gestión sanitaria de la catástrofe.

En este sentido, Antonio Benítez Ostos, socio director del despacho Administratorivando Abogados, que coordina la defensa y representa a asociaciones, administraciones y organismos públicos, asegura: “Si estos hechos se confirman tras la investigación que hemos solicitado, esto podría dar lugar a una posible responsabilidad económica de los organismos públicos implicados y desencadenar nuevos procedimientos judiciales”.

La asociación señala que el protocolo de comunicaciones de emergencias del 112 de España prevé “un procedimiento de entrevista en el que el operador de llamada pide al llamante que proporcione siete datos: la ubicación, qué ha ocurrido, el número de víctimas, los síntomas que vio en los heridos, qué les había hecho y qué peligros había en la zona (incendio, gas…) así como nombres y números de teléfono en el momento de la pérdida de contacto”, pero según “fuentes cercanas al equipo Adamuz” aseguran que no se dispone de datos sobre el número y estado de las víctimas. “Se añadieron más tarde”, afirmó la Asociación de Empresas Afectadas: “43 después del accidente. Minutos más tarde, la Guardia Nacional llegará al Alvia. “Se alega que una grave falta de coordinación y de asistencia inmediata por parte de las instituciones médicas puede haber provocado más víctimas, más heridos y heridos más graves”.

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