Es un nuevo desafío para Verhoeven, quien fue campeón mundial invicto de kickboxing durante doce años. Verhoeven se despidió de Glory a finales del año pasado y anunció que quería concentrarse en otras artes marciales.
El holandés espera con ansias la pelea con Usyk. “Durante doce años fui el campeón indiscutible de los pesos pesados en kickboxing y logré todo lo que me propuse. Pero permanecer en la cima durante tanto tiempo no satisfizo mi hambre, sino que la fortaleció”, dice Verhoeven.
“No buscaba comodidad, así que busqué el mayor desafío que existe en otro mundo. Usyk es indiscutible en el boxeo. Ese es el tipo de desafío que me motiva. Los mejores contra los mejores”.
El rival Usyk también espera encontrarse con Verhoeven. “Respeto mucho a las personas que llegan a la cima en su deporte. Rico es uno de ellos: un atleta fuerte y un gran campeón”, dice Usyk. “Respeto su camino: él es verdaderamente el rey del kickboxing. Pero esto es el boxeo: un juego diferente, con sus propias reglas y sus propios reyes. Estoy listo y con muchas ganas de encontrarme con él en el ring”.