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En una reunión histórica, representantes del gobierno de la Asamblea Nacional venezolana y de la oposición democrática aprobaron por unanimidad 16 artículos de la “Ley de Amnistía y Convivencia Democrática”. A pesar de los malos augurios y del escepticismo social generalizado, el comité de 19 representantes logró elaborar un artículo por consenso y lo presentó al pleno de 285 representantes para una segunda discusión. La reunión comenzó con dos horas de retraso y duró 99 minutos.

El texto legal se fundamenta en valores como el respeto a la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social, los derechos humanos, la ética y el pluralismo político, constituyendo un “Estado democrático y social, regido por el Estado de derecho y la justicia”.

Violencia por motivos políticos en febrero, marzo y agosto de 2004; mayo de 2007; tras las elecciones presidenciales de 2013; febrero y junio de 2014; marzo y agosto de 2017; enero y abril de 2019 y las elecciones presidenciales de julio de 2024.

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, concluyó: “Lamento todos estos hechos ocurridos para que podamos entendernos, pero también aprendemos de estos dolores. Estamos en un nuevo momento”.

“Existen salvaguardias claras para los delitos excluidos del instrumento jurídico, a saber: violaciones graves de los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, homicidio intencional, corrupción y tráfico de drogas”.

Durante el debate, Rodríguez hizo una declaración a partir de solicitudes de ONG. Aunque no cumplió plenamente con la demanda, dijo que se reformaría la ley contra el odio, que castiga incluso la información publicada en las redes sociales, admitiendo que en algunos casos no se utilizó “de manera adecuada”.

Previo a la aprobación, el gobierno venezolano informó que 896 personas habían sido liberadas de prisión o detenidas tras ser sospechosas o condenadas por delitos relacionados con la violencia política entre noviembre de 2025 y principios de este mes. Según la ONG Foro Penal, más de 406 presos políticos fueron liberados en un proceso iniciado por el gobierno competente el 8 de enero, elevando el número total de presos políticos en el país a 644.

Una cuestión de honor para los opositores es el establecimiento de un mecanismo de seguimiento del funcionamiento de circunstancias y disposiciones especiales. Los términos finales preveían el establecimiento de un comité de 23 representantes.

El Presidente de la AN nombró una comisión de parlamentarios para presentar la ley recientemente promulgada a la presidenta competente, Delcy Rodríguez, donde sería publicada en el Diario Oficial y entraría en vigor.

El objetivo del instrumento es otorgar una amnistía general e integral “a las personas procesadas o condenadas por delitos políticos o conexos, sospechosos o probados, entre el 1 de enero de 1999 y el 30 de enero de 2026”, señala el documento.

Los hechos considerados durante este período son: el golpe de estado del 11 de abril de 2002, incluidos ataques y allanamientos en gobernaciones, alcaldías e instalaciones públicas y privadas; Violencia por motivos políticos durante huelgas comerciales y petroleras y sabotajes entre diciembre de 2002 y febrero de 2003.

Después de la aprobación legal, la policía, las agencias de investigación y el ejército “completarán las investigaciones y procedimientos relacionados con el incidente”. Asimismo, deberán suprimirse los expedientes procesales abiertos a personas indultadas.

buscando el fin del conflicto

Si bien muchos creen ciegamente que la administración de Donald Trump está detrás del impulso de la amnistía, diversas fuentes del Comité Asesor Jurídico, tanto chavistas como opositores, están convencidas de que esta iniciativa proviene del chavismo. ¿porque? “Necesitan llegar a un acuerdo con la oposición democrática porque la soberanía del país está comprometida”, dijo una persona.

Tanto es así que un alto funcionario del gobierno lo expresó sin rodeos: “Este es un verdadero intento de reconciliación después de los horrores del 3 de enero”.

Para Ricardo Sucre, politólogo y profesor universitario, la aprobación de la Ley de Amnistía representa más que un simple proceso legislativo: simboliza el fin de un período marcado por la violencia política y el enfrentamiento que no logró mejorar la calidad de vida del pueblo. Venezuela ha soportado dos décadas de un conflicto “insoluble” caracterizado por hiperinflación, migración masiva y represión. “Los ciudadanos esperan con impaciencia el fin de este enfrentamiento para definir un marco de convivencia que permita el funcionamiento de las instituciones y alivie el clima de miedo”, afirmó.

Destacó que los bombardeos norteamericanos del 3 de enero fueron un punto de inflexión. A su juicio, la oposición de derecha que representó y acompañó a María Corina Machado siempre buscó el fin del chavismo con una “capitulación” o un proceso similar a los Juicios de Nuremberg. Por otro lado, los actores políticos actuales parecen ser conscientes de la necesidad de convivencia.

Este cambio de postura afectó incluso a la dirigencia chavista. Sucre insistió en que el oficialismo reflexionara sobre lo que consideraban una amenaza directa a su seguridad personal. Dijo que la declaración de la presidenta interina Delcy Rodríguez sobre la liberación, y que su hermano, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, incluso mencionara el concepto de “garantías para los perdedores”, mostraban aceptación de la realidad política actual. Lo ocurrido después del 3 de enero mostró claramente que el gobierno reconoció sus limitaciones, obligando a la oposición que permaneció en el país a adoptar una postura más pragmática ante el conflicto”, afirmó.

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