1 de marzo de 2026
Actualizado a las 02:28.
La gran noche del 40 cumpleaños del cine español es tan larga como las demás, pero un poco más: tiene mucho que premiar, celebrar y recordar. Después de tanto tiempo llegué a una conclusión: entraste a la fiesta de Goya con una foto. … Curiosidad por saber qué película sería la mejor, o el mejor actor, director o actriz, pero después de tres horas de espera, celebración y emociones escénicas, la curiosidad se convierte en algo parecido a la pereza (no usemos la palabra aburrimiento). También puede ser que la gran noche del cine español, la noche más bonita, sea de otro, pero no de esos idiotas que tienen que ponerse a escribir sobre los premios una vez acabados, en un momento en el que nadie, en esa destartalada sala de prensa, en la redacción o en casa, ya no está mejor que un desastre, sin importarles quién ganó y quién perdió, quién se apegó a los lemas y a las insignias exigidas.
Hasta mañana, ningún cabeza de cartel entregaba premios, quizás el primero de ellos sería el guión de Alauda Ruiz de Azúa por “Los Domingos” o la interpretación de José Ramón Soroiz en “Maspalomas”. Aunque el primer gran título vino de la mano de Patricia López Arnáiz, quien interpretó a una tía testaruda en “Los Domingos”. Hasta entonces, “Sirat” había ganado varios premios de los llamados técnicos y parecía que iba a ser la gran ganadora de la noche, pero Alauda Ruiz de Azua salió con fuerza, llevándose el premio al mejor director y el premio principal, donde estaba la gloria, la mejor película por “Los Domingos”. No hay duda de que la Academia tiene una visión clara de dónde enfocar este año cinematográfico.
El gran cine fue premiado por Goya, y lo mejor de la ceremonia fue el gesto espontáneo e intuitivo de colocar insignias pro Palestina en las solapas de los asistentes, desprovistos de cualquier afán ideológico salvo humanitario. Puede que hayan sido víctimas de limosnas, accidentes ferroviarios o robo de fondos públicos, pero el objetivo de la improvisación era Palestina.