José Marcos Pons es el concejal de Vox en la localidad de Xàbia y el único concejal del partido de Santiago Abascal en toda la comarca de la Alta Mare. Formó parte del equipo del ayuntamiento de Alicante, colaborando con el Partido Popular y la Organización Cívica de Jávea (CpJ), hasta que hace dos semanas (12 de diciembre) fue apartado del equipo de gobierno de la ciudad por la alcaldesa, la popular Rosa Cardona, y le retiró su sueldo anual de casi 35.000 euros por motivos de “ejemplaridad institucional” tras un caso de presunto acoso sexual por parte de una empleada municipal que ocupaba un puesto de su confianza. superconcejal
La salida del representante de Vox privó a la administración local de Cardona de la mayoría absoluta de la que gozaba hace unas semanas: el PP y el CpJ se hicieron cargo de la delegación (Agua y Turismo) encabezada por Pons, sumando 10 concejales, el mismo número que los de PSPV y Compromís, por lo que el voto de Pons sigue siendo decisivo, aunque ya no tenga competencias de gobierno.
Pons, descontenta por el cese, defendió su inocencia: “No hice nada inapropiado” y calificó a la alcaldesa de minoría “deslegitimada” y “títere de la izquierda”, al tiempo que insistió en que no tenía intención de renunciar a su cargo de concejala.
“Ahora pueden hacer cola para pedir mi dimisión”, declaró en una reunión en el ayuntamiento, al tiempo que insistió en que la única persona que podía pedir su dimisión era el presidente de Vox, Santiago Abascal, una denuncia sobre la que su partido todavía está llevando a cabo una investigación pública. Insistió en que dimitir sería admitir su culpabilidad. “Hoy no estoy ni acusado ni condenado.”
El alcalde firmó en julio una orden para despedir a consultores
Hace cinco meses, el 24 de julio, Cardona firmó un decreto que pone fin al cargo de confianza de Vox como miembro del Congreso. Publicado Esplanadael consultor le contó al alcalde lo sucedido. Sin embargo, aseguró que la víctima le pidió que no hiciera público el asunto. Sin embargo, la concejala socialista Isabel Moreno cuestionó al ayuntamiento durante el pleno, preguntando por qué no había actuado ante los casos de acoso ni aplicado los protocolos municipales existentes desde 2012.
La primera edil acusó a la oposición de “explotación política” y “juicios paralelos”, escudándose en el “respeto” y la “confidencialidad” hacia las víctimas, no respondiendo a estas insinuaciones y justificándose asegurando que Pons “ya no disfruta de ninguna ventaja”, ni de delegación ni de salario, recordando que secretaría, personal técnico y servicios sociales estaban al tanto del caso y que ella misma estuvo en contacto con las víctimas: “Todo está documentado y se puede probar”, aunque rechazó hacerlo público.