“Me lavaron el cerebro. No pensé en las consecuencias”, dice Hassan Attar, de 32 años, un hombre de ascendencia holandesa que se unió al Estado Islámico (EI) en Somalia. Fue detenido allí hace seis meses. Ahora, enfrentado a la pena de muerte, contó su historia al periódico británico The Times.
Referencia