Un tren transoceánico descarriló el domingo en el centro de Oaxaca, matando al menos a 13 personas e hiriendo a decenas más, algunas de gravedad. En el primer y temprano accidente fatal del naciente ferrocarril de pasajeros de México, el gobierno de Claudia Scheinbaum anunció una entrega inmediata de 30,000 pesos a los afectados, además de gastos de viaje y gastos médicos que deben sumarse al seguro de pasajeros para operaciones de trenes transoceánicos. El problema es que, según la información del contrato, el servicio se lanzará en 2026 sin esta política ya que la licitación pública fue declarada inválida.
El proceso de adjudicación inició a principios de diciembre y la idea es brindar un seguro de pasajeros para todo 2026. La última recompensa es administrada por la empresa Seguro Ve por Más y vencerá a las 23:59 horas del 31 de diciembre de este año. Según las actas de la Comisión de Aclaraciones, varios grandes grupos, como Seguros Inbursa, Seguros Banorte y el GNP, se interesaron y hicieron muchas preguntas. Pero al final, el 19 de diciembre, no se hizo ninguna propuesta.
Curiosamente, en 2025 habrá sucedido algo muy similar. La licitación se abrió en diciembre de 2024 y se realizó una reunión de aclaraciones en la que se hicieron decenas de preguntas a Inbursa, Banorte y GNP. Sólo que esta vez el PNB sí presentó una propuesta, pero fue rechazada por Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec porque la propuesta no cumplía con los requisitos técnicos. Un mes después, a mediados de enero, el servicio fue adjudicado directamente a Seguros Ve por Más del grupo empresarial familiar Grupo Kaluz.
Ahora, la compañía de seguros tendrá que hacerse cargo del accidente y de las reclamaciones de las víctimas. Según documentos de la póliza, la compañía brinda una cobertura total anual de hasta 116 millones de pesos, con una compensación máxima de 400,000 pesos por pasajero, ya sean gastos médicos, gastos funerarios, muerte accidental o pérdida de equipaje.
A partir de 2024, la empresa encargada de atender los daños materiales es Seguros Azteca, propiedad de Ricardo Salinas Pliego. El empresario lleva varios años chocando con el gobierno de Morena luego de establecer buenas relaciones con ellos, primero con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y luego con el de Scheinbaum. La razón son las deudas tributarias que sus empresas tienen con el Departamento del Tesoro de México, lo que enfrenta al empresario con el presidente y lo convierte en el oponente más visible del partido gobernante en ausencia de una figura de oposición fuerte.
Según los términos de su contrato, que cobra 71 millones de pesos, su compañía de seguros debe cubrir hasta 36 millones de pesos de costos de fletes y locomotoras por incidente, más 18 millones de pesos adicionales para limpiar los escombros de las vías.