La Convención Histórica tendrá la mayor cantidad de escaños en el próximo Senado de la República, y su candidato presidencial Iván Cepeda se consolida como una figura inigualable en la izquierda colombiana. El senador fue uno de los grandes ganadores en las elecciones de este domingo, aunque no se presentó. Otro candidato asociado al gobierno de Gustavo Petro, Roy Barreras, intentó desafiarlo por un lugar en el Partido Progresista, pero derrotó por poco a Daniel Quintero en las consultas del Frente por la Vida por menos de 300.000 votos.
“Demostremos en las urnas que somos la principal fuerza política de este país”, declaró Cepeda, destacado líder en la primera vuelta de las urnas el 31 de mayo, mientras emitía su voto en una escuela del barrio Kennedy, en el sur de Bogotá. Ahora, como partido unificado, ha confirmado esas predicciones y sigue siendo la fuerza dominante en el Senado y una de las fuerzas principales en la Cámara de Representantes. Esta votación ya supera con creces los 2,9 millones de votos emitidos en 2022, cuando Petro y Francia Márquez irrumpieron en el Congreso en medio de negociaciones sobre candidatos presidenciales. “La verdadera elección hoy es el Congreso, y se mide en escaños”, afirmó el propio presidente en X, su canal de comunicación favorito.
Las estadísticas preliminares del Registro muestran que la Convención es una fuerza hegemónica de izquierda. El 93% de las mesas han sido publicadas, concentrando el 22% de todos los votos emitidos en el Senado, o 4,1 millones de votos, mientras que la lista de disidentes cayó por debajo del 3%, el umbral necesario para acceder a la legislatura. Barreras y su lista de coalición, el Frente Unido, representaron sólo el 1,9%. Otra alternativa de izquierda, encabezada por el ex alcalde de Santa Marta y candidato presidencial Carlos Caicedo, tampoco alcanzó los umbrales esperados. La alianza de Fuerza Ciudadana con Comunes, el partido surgido de un acuerdo de paz con las extintas guerrillas de las FARC, se mantiene en 0,6 por ciento. Además de estos partidos, otras figuras de izquierda que criticaron a Petro y surgieron de la coalición en el centro político tampoco lograron alcanzar sus aspiraciones. Ni Lucho Garzón, exalcalde de Bogotá, quien encabezó la lista de Alianza Verde, ni Jorge Enrique Robledo, exsenador del Partido Dignidad y Compromiso, lograron sus objetivos de ingresar al Senado. La representante Jennifer Pedraza, también de Dignidad y Compromiso, es una excepción ya que todavía está compitiendo por su escaño.
En la carrera presidencial, el senador Cepeda (Bogotá, 63 años) ha sido durante mucho tiempo el oponente a vencer. Es el candidato de izquierda más tradicional y lidera la primera vuelta de las encuestas desde que ganó con autoridad otra consulta popular, la “convención histórica”, en octubre con 1,5 millones de votos (2,7 millones en total). Eso es más de un millón más que Barreras (253.000) o Quintero (225.000) este domingo. Ha prometido seguir profundizando las reformas de Petro en un segundo gobierno progresista. Sin embargo, los observadores suelen advertir que para mantenerse en el poder, la izquierda también necesita a sus votantes más centristas y liberales. Esa es la carta que juega Barreras.
Dado que Cepeda es el gran favorito, el viento parece estar girando hacia la izquierda en varios frentes. Los índices de aprobación de Petro se dispararon y el pacto histórico defendió su mayor escaño en el Senado en las elecciones legislativas. Sin embargo, el camino para tender puentes con otros sectores propuesto inicialmente por el Grupo Progresista estuvo plagado de obstáculos. El ejemplo más obvio es la decisión del Consejo Nacional Electoral del 5 de febrero de impedir que Cepeda se uniera al Frente por la Vida, que hizo estallar la cohesión de toda la centroizquierda durante la segunda consulta, inicialmente promovida al estilo uruguayo como Frente Amplio.
Barreras, con su partido y su lista, ha argumentado una y otra vez que no es aconsejable dar paso al gran pacto derechista, que ganó la candidata centrista del Partido Demócrata, la senadora Paloma Valencia, por más de tres millones de votos. Contra todo pronóstico, mantuvo a flote el Frente, incluso sin Cepeda en la directiva y sin el beneplácito de la izquierda más radical. El exsenador es considerado un rival inquietante, capaz de movilizar la maquinaria política y amenazar el liderazgo de Cepeda. El domingo, tras conocer los resultados, Varelas reiteró el “error estratégico” de Petro al abandonar la fase de consulta interpartidista. “Significa dar rienda suelta a la derecha, que se ha apoderado de ella”, lamentó, instando al presidente a “boicotear” el Frente por la Vida. Sin embargo, no se rindió. “La carrera empieza mañana y esto es un calentamiento”, dijo mientras volvía a correr, como antídoto al extremo.
En la lucha contra Cepeda, Roy ha sumado aliados importantes como la vicepresidenta Francia Márquez, algunos sindicatos o el polémico asesor catalán Xavier Vendrell, cercano a Petro desde que fue alcalde de Bogotá de 2012 a 2015. A diferencia de Cepeda, también se desmarcó de la propuesta de convocar una convención constitucional. También ha criticado el acuerdo de paz integral, que debía negociarse simultáneamente con todos los grupos armados pero que aún no ha arrojado resultados significativos. Ésta es una de las debilidades de Cepeda, a quien se considera el arquitecto de las obsoletas políticas de paz de esta administración.
“Camaradas, no se equivoquen. La unidad es la victoria”, dijo Roy en respuesta a las críticas de la izquierda, que está unida detrás de su rival. El ex embajador ha afirmado repetidamente que fue uno de los fundadores de la convención, que en ese momento era una coalición diversa más que un partido unificado. También sugirió que contaba con el favor de Petro, pese a que el presidente no votó en las consultas. “No siembren heridas que luego nunca sanaré”, advirtió en el mensaje. Nada de esto fue suficiente para lograr su objetivo declarado de superar el millón y medio de votos de Cepeda.