La tormenta estuvo acompañada de fuertes vientos que superaron los 70 kilómetros por hora. leonardo Esta mañana, a su paso por Sevilla, ha caído uno de los cuatro lirios que escoltaban el campanario de la Giralda, justo debajo del Giraldillo. La estructura de piedra y bronce, que pesaba unos 120 kilogramos, cayó desde una altura de 69 metros a las 6:15 horas sin causar heridos. Tras las inspecciones técnicas realizadas por el equipo técnico, el comité decidió abrir la torre a los visitantes con normalidad y mantener los perímetros de seguridad.
Miguel Ángel López, el arquitecto conservador de la Catedral de Sevilla, explicó en un vídeo difundido por la comisión: “El defecto que provocó este incidente era un defecto oculto que no se pudo descubrir”. La estructura derrumbada formaba parte de un conjunto de cuatro esferas de piedra que sostenían una campana del mismo material del siglo XVI, sobre la que se colocó otra esfera, llamada eólipile, que servía como caldero para introducir elementos pirotécnicos y que se instaló en 1751. En 1980 se añadieron ramas de lirio de metal, que fueron reemplazadas por ramas de lirio similares de bronce en 1980 para resistir mejor la corrosión. Lo que cayó esta mañana fue una de las granadas gigantes y el lirio encima, con un peso de 120 kilogramos y 3,85 metros de largo.
Los arquitectos dijeron que el problema que provocó el desprendimiento se produjo en el interior de la campana de piedra donde se encontraba la estructura derrumbada, “por lo que no pudieron controlar el problema mediante las revisiones periódicas que se realizan en el programa de conservación preventiva de la catedral”. El programa incluye cuatro inspecciones anuales, tres de las cuales son inspecciones visuales “que pueden detectar cambios notorios”, dijo López. La cuarta, dijo López, se realiza antes de Semana Santa en la que “se comprueban todos los factores que puedan generar riesgo de desprendimiento”, en la que también intervienen otras empresas de operaciones verticales.
Esta tarde, varios sevillanos que pasaban por la catedral, observando la seguridad circundante y mirando al cielo para identificar los lirios que normalmente pasan desapercibidos, no podían evitar comentar en tono de broma: “Giralda resistió el terremoto de Lisboa, pero Leonardo pudo con él”, en referencia al terremoto de 1755 que sacudió la capital andaluza.
“Me sorprende que esto haya sucedido”, afirmó José Miguel Puerta Víchez, profesor de Historia del Arte en la Universidad de Granada y uno de los principales expertos en cultura andaluza, que ha seguido de cerca la reciente restauración de la Giralda. “El viento es muy fuerte y esperamos que esta sea una experiencia para asegurar que puede haber factores de riesgo porque este tipo de viento se va a repetir”, afirmó, destacando la “profesionalidad y seriedad” de los expertos que trabajan en la catedral.
José Manuel Baena, presidente de la Asociación Sevillana para la Conservación del Patrimonio Ben Basso, criticó duramente el registro eclesiástico de la catedral y la inaccesibilidad al público del patio de Los Naranjos, cuestionando las medidas cautelares. “Evidentemente fue un accidente y nadie esperaba el temporal que estábamos atravesando, pero hay lugares que merecen más control”, insistió, alegando que, además de la capacidad del consistorio para dirigir la catedral y la Giralda, al ser patrimonio de la humanidad, sus decisiones deberían estar sujetas a algún control por parte del Ministerio de Cultura. En el caso de la Mezquita Catedral de Córdoba, muchos expertos también han defendido esta opinión, que resurgió tras el incendio del pasado agosto.
López dijo que el equipo técnico de la catedral, formado por arquitectos, ingenieros y directores de seguridad, ha realizado esta mañana una inspección técnica y visual del resto de la cima de la Giralda para comprobar que no existen “otros defectos evidentes” tras la caída de la flor de lis. A partir de este análisis recomendaron abrir la Torre Almohade del siglo XII, que tendrá 2,2 millones de visitantes en 2025 y es el monumento más visitado de Sevilla. Fuentes del comité explicaron que el panel dio al arzobispo una garantía absoluta de que la decisión podría adoptarse sin acuerdo con el ayuntamiento u otros gobiernos para mantener a los ciudadanos seguros ante la tormenta. Estos profesionales utilizarán medios auxiliares para realizar una revisión más profunda que descarte la presencia de peligro, y hasta entonces se mantendrá un perímetro de seguridad alrededor del antiguo alminar.
Este jueves fuertes vientos arrasaron con la lluvia Leonardo, Los turistas miraron a Giralda, pero sus ojos se quedaron frente a Giraldillo. “Si no hubiéramos notado la caída de los lirios, probablemente no lo habríamos notado”, dijo la pensionista escocesa Magda Logan. Estuvo varada en la capital más tiempo del que pensaba porque el pasado sábado cambió de vuelo en AVE al quedar cortada la autopista por el accidente de Adamus, y ayer no pudo viajar a Córdoba como estaba previsto porque el temporal obligó a Renfe a suspender todas las líneas de tren de la provincia. Sevillana. “La lluvia en Sevilla no es nada maravillosa”, bromeó.
Aunque pocos se dieron cuenta, como recordó Baena, los cuatro lirios “tenían un significado simbólico muy importante”. “El escudo de la iglesia de Sevilla es la giralda, flanqueada por dos flores de lis. Es uno de los elementos más simbólicos, como el giraldillo o las campanas”, apunta.
Según recuerda el arquitecto, este lirio exento se integró en la decoración de estilo renacentista y actualmente está pendiente de trámites administrativos de restauración. Esta es la última parte del proyecto de restauración de la Giralda que comenzó en 2017. El derrumbe del edificio del jueves ha llevado a los técnicos a considerar la posibilidad de seguir adelante con las obras y retirar los tres lirios que aún están en pie en cuanto las condiciones meteorológicas lo permitan, según el arquitecto conservador de la catedral.