Este fin de semana, tercer fin de semana de Cuaresma, las actividades de Manos y Pies del Primer Viernes de marzo coinciden con los actos del día, que dan lugar a multitudinarias celebraciones en las sedes canónicas de cada compañía, los templos. … Ya estaban admirando los escalones que comenzaban a subir.
Marzo es el mejor mes para el amor cautivo, que se arraiga en esta tierra y la exporta a otros rincones, como la capital española. Durante estos días, se exhiben muchas imágenes cerca de los devotos para que puedan besarles los pies o las manos.
No todas estas imágenes son de poseedores de cofradías, por lo que su devoción no disminuye. de lo contrario. Así lo demuestran, por ejemplo, las visitas al cautivo en la Iglesia de San José o en la Casa de Pilatos, donde un flujo constante de personas acude a presentar sus respetos todos los viernes de marzo. Una tradición que dura para siempre y hereda la fe completa y pura.
Como expresión de la misma creencia se presenta la Cautiva de Santa Génova, considerada por muchos la Cautiva de Sevilla o el Poder Extramuros, tal y como la define Paco Robles. Sentado ante sus manos estaba un catecismo de los verdaderos creyentes, y los fieles hacían fila para más de doce horas de adoración continua.
Por otro lado, es una oportunidad para admirar al San Pedro del Nazareno en Salud, esculpido por Felipe de Ribas, quien, desconocido para muchos, ve al cautivo de San Ildefonso en su altar, donde miles de personas lo visitan, rezan, colocan velas en la enorme mesa instalada en la parroquia y veneran a San Esteban, Señor de la salud y de los buenos viajes, en su besador de pies, aunque la imagen no puede ser besada.
El plato fuerte de este fin de semana fue en San Antonio Abad, con Jesús Nazareno del Silencio, donde los hermanos tuvieron que concertar una cita para besarle los talones en un besapies. Lo mismo ocurre con el Besador de Nuestra Señora del Gran Dolor y Transferencia, que se presenta a los fieles de manera ominosa para uso de los devotos de la Madre, Señor del Gran Poder.
Plantinar dejó para las crónicas una imagen que ve el Cautivo del Juncal del Presbiterio de Santiago de Alcalá en su estado de beso, estando su sede en construcción y la cofradía habitaba el templo. Holder presidirá esta iglesia esta semana para el servicio del Señor.
Para quienes nunca han estado, resulta asombroso disfrutar del beso del Padre Torreblanca en una comunidad humilde y llena de humanidad, así como sus hermanos y devotos se reúnen para orar y agradecerle. Esto ocurrió el viernes por la tarde, cuando un nutrido grupo de mujeres, junto con las Hermanas de la Cruz, aún se encontraban orando.
En el montaje, el gracioso besador de los pies del Señor de los Dolores en las Estrellas, protagonizado por la antigua menorá de Montserrat o el baldaquino de Jesús de Pojado, dominado por el oro. En otro momento destacado del fin de semana, Pedro Manzano restaurará el icono, que ya no será venerado después de la Semana Santa.
El Carmen es otra fraternidad que mantiene un alto nivel de congregación, y así quedó demostrado nuevamente en el Beso de los Pies del Señor de la Paz, quien vestía una túnica morada de Jesús de Nazaret bordada por Pino Montano, pieza bordada que parece haber sido realizada para el jefe de la cofradía ascética del Omnium Sanctorum.
Antes de Semana Santa, los fieles finalizan la ceremonia besando las manos de Nuestra Señora de los Dolores. Nuestra Señora de los Dolores, una de las dolientes más valiosas, luce un tocado de encaje que recuerda a trajes de décadas pasadas. Cerca, aunque fuera del casco antiguo, San José Obrero muestra la fe en el Señor de la Caridad, una hermandad ejemplar donde cada uno hace lo que puede para ayudar a fortalecer la devoción de su dueño, una empresa que da un gran valor a la palabra de Dios.
El fin de semana finaliza en Las Aguas con el icono del Crucificado y Nuestra Señora del Gran Dolor y el Santo Cristo Besador Dolores del Sol en su iglesia. Como detalle, la fraternidad Juncal guardó una nota manuscrita para agradecer a los integrantes de la fraternidad Plantinar todo lo que han hecho por ellos.