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Telefónica ha llegado a un acuerdo vinculante para vender la totalidad del capital de su filial mexicana al consorcio Melisa Acquisition formado por la tecnológica Oxio y el fondo de inversión Newfoundland Capital Management. El negocio, valorado en 450 millones de dólares (aproximadamente 390 millones de euros), supone la salida total del operador español del mercado mexicano y consolida su estrategia de desinversión en Latinoamérica. Aunque la operadora aún no ha detallado los detalles económicos del negocio, la venta registrará una gran pérdida de capital en su balance, como ha ocurrido con la salida de otras filiales latinoamericanas, lo que se traducirá en una pérdida neta de 4.318 millones de euros, la segunda mayor pérdida neta de la historia de la compañía.

Según los hechos relevantes remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en la madrugada de este miércoles, la transacción se ejecutó a través de Telefónica Hispanoamérica, la unidad que aglutinaba los activos del grupo en la región. El acuerdo contempla la transferencia del 100% de las acciones de Pegaso PCS y Celular de Telefonía, personas jurídicas que operan en México bajo la marca de la compañía.

El precio de venta pactado con base en los siguientes conceptos valor constante Los ajustes habituales de deuda neta y capital de trabajo están sujetos a cierre. La finalización de la transferencia está sujeta a la aprobación de los reguladores mexicanos, principalmente el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), y está sujeta a las condiciones contractuales estándar para dichas transacciones corporativas.

Con esta medida, la multinacional que dirige Marc Murtra reduce su presencia en el continente americano a sólo dos mercados: Brasil se considera un pilar estratégico y generador de caja del grupo, mientras que Venezuela se mantiene bajo un modelo de gestión diferenciado. La desinversión en México marca el paso más significativo hasta el momento en el plan de la dirección para simplificar su balance y centrar los recursos de capital en España, Alemania, el Reino Unido y Brasil.

La venta a Melisa Acquisition marca la entrada de un nuevo jugador en el sector de las telecomunicaciones móviles de México con músculo financiero y tecnológico. El consorcio está coliderado por Oxio, una plataforma tecnológica especializada en virtualización de redes y soluciones de conectividad, y Newfoundland Capital Management, una gestora de activos con amplia experiencia en los sectores de infraestructuras y mercados emergentes.

Fuentes conocedoras del negocio dijeron que el interés de Melisa Acquisition radica en la actual base de clientes de Telefónica en México y el modelo operativo de la unidad. Telefónica México ha transformado su estructura de negocio en los últimos años al firmar un acuerdo estratégico con AT&T para el uso de su infraestructura de red de última milla, que ha permitido a la compañía española reducir costes operativos y de mantenimiento del espectro, operando esencialmente como un gran operador móvil virtual.

La valoración de 450 millones de dólares refleja esta estructura de activos ligeros (activo ligero). Los analistas de la industria dijeron que los múltiplos del acuerdo estaban en línea con las valoraciones recientes de las empresas de servicios de conectividad, que no tienen su propia infraestructura de red de acceso físico pero mantienen una participación de mercado relevante en el espacio de prepago y pospago.

fuerte obstáculo

La salida de México forma parte de una hoja de ruta marcada por el consejo de administración de Telefónica para acelerar la reducción del apalancamiento financiero. La compañía ha dicho repetidamente que su prioridad es asignar capital en mercados que ofrezcan seguridad regulatoria y potencial de crecimiento continuo a largo plazo. Sin embargo, la enorme inversión en el país traerá enormes pérdidas de capital a las cuentas de la multinacional española, como ocurrió con la venta de otras filiales estadounidenses (Argentina, Chile, Perú, Colombia, Uruguay y Centroamérica).

La gestión de Marc Murtra ha reforzado el proceso de rotación de activos iniciado con la creación de Telefónica Hispanoamérica como unidad independiente. El objetivo inicial de la unidad es buscar alianzas, fusiones o ventas directas para limitar la exposición del grupo a las fluctuaciones monetarias y los riesgos macroeconómicos en la región. La desinversión en México es un hito en la casi completa desinversión regional, luego de operaciones anteriores en Centroamérica y la venta de algunos activos de fibra en Chile y Colombia.

Telefónica destacó en un comunicado que esta decisión permitirá a la compañía reforzar su estructura de negocio en Europa. El mercado español sigue siendo la principal fuente de Ebitda del grupo, mientras que las operaciones en Alemania y Reino Unido (a través de empresa conjunta VMO2) es clave para el despliegue de redes 5G y de fibra óptica.

quedarse en venezuela

La decisión de mantener operaciones sólo en Brasil y Venezuela fue una respuesta a la dinámica opuesta. En Brasil, Telefónica (marca Vivo) se considera un mercado estratégico junto con España, Reino Unido y Alemania. En el caso de Venezuela, el operador mantiene una posición dominante en el mercado local. Aunque la contribución financiera al grupo combinado fue limitada y la pérdida neta significativa debido a las restricciones cambiarias y la situación económica del país, el flujo de caja operativo generado por el negocio se reinvirtió en la propia red local. Además, el grupo tiene vínculos con el régimen político del país, lo que lo obligó a invertir 500 millones de dólares en la expansión de redes 5G sin garantía de retorno, mientras el régimen de Nicolás Maduro, encarcelado en Estados Unidos en ese momento, todavía estaba en el poder.

La victoria de Slim

El mercado mexicano de telecomunicaciones enfrenta ahora un nuevo panorama tras la salida de sus históricos competidores. Telefónica ingresó a México en 2000 después de adquirir varios operadores locales, incluido Pegaso. Desde hace más de dos décadas, la empresa trabaja para convertirse en la alternativa líder a Telcel (América Móvil). La empresa es propiedad del multimillonario Carlos Slim, quien consolidó su fortuna hace más de tres décadas privatizando el monopolio telefónico mexicano Telmex y ha dominado el mercado desde entonces.

Sin embargo, el alto costo del espectro radioeléctrico en México y el mercado altamente concentrado dificultan que las inversiones intensivas en capital sean rentables. La situación llevó a la compañía en 2019 a devolver el espectro que poseía y migrar su tráfico a la red de AT&T, medida en línea con la venta reportada hoy.

Para los usuarios de México, no se espera que el cambio de propiedad cause interrupciones inmediatas en el servicio. Melisa Acquisition dijo que tiene la intención de aprovechar las capacidades técnicas de Oxio para modernizar los servicios comerciales y profundizar la integración de servicios digitales, manteniendo los acuerdos mayoristas existentes para garantizar la cobertura nacional.

Desde un punto de vista contable, la operación de 389 millones de euros ayudará a reducir netamente la deuda de Telefónica, que ha sido una prioridad para las agencias de calificación crediticia. Aunque esta cifra es inferior a otras operaciones de infraestructuras (como la venta de la torre Telxius), el valor real de Telefónica reside en eliminar pasivos operativos y simplificar su estructura organizativa corporativa.

La reacción del mercado al anuncio fue sólida. Los analistas coincidieron en que el negocio es consistente con la retórica de “gestión activa de cartera” que la compañía mantuvo en su último informe de resultados. Salir de mercados de bajo margen y alta complejidad regulatoria, como México, se considera necesario para mejorar la posición de flujo de caja libre del grupo.

La operación será revisada por la CNMV y las autoridades mexicanas en los próximos meses. Si se completa según lo previsto, Telefónica espera finalizar la transmisión de acciones a finales del tercer trimestre de 2026. Con la finalización de esta transmisión de acciones, la huella de negocio global de Telefónica se reducirá a sus cuatro mercados principales y las participaciones remanentes o estratégicas antes mencionadas, completando así un proceso de transformación estructural que ha durado más de cinco años.

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