De los cerca de 700 efectivos desplegados por la Misión de Naciones Unidas en Líbano (FPNUL) en Líbano, unos 200 militares españoles están apostados en tres posiciones designadas por España dentro de la “Línea Azul” a pocos metros de la frontera israelí, desde donde vigilan los movimientos del ejército israelí. Un evento que no frena ni siquiera en Navidad.
En general, el sector oriental de la FPNUL está liderado por España y está ubicado en la base Miguel de Cervantes en Marjayoun. Tiene 12 posiciones a lo largo de los aproximadamente 50 kilómetros de frontera entre el Líbano e Israel. Además de los soldados españoles, también hay soldados de la India, Indonesia o Nepal, que rotan cada dos meses.
En las tres posiciones españolas 4-28, 9-64 y 9-66, según la situación, entre 60 y 70 “cascos azules” controlan y vigilan al ejército israelí, que muestra su presencia casi a diario a través de drones que patrullan la zona.
Los militares se enfrentan actualmente a una situación de “tranquila calma”, porque nunca se sabe cuándo parará, y “muy inestable” porque “puede desencadenarse un incidente importante en un momento dado, lo que conlleva el coste de muchos incidentes”.
Así describió la situación el general Antonio Bernal Martín, líder del contingente español y jefe de la Brigada Multinacional en el Frente Oriental, durante una reciente visita a la base Miguel de Cervantes de la ministra de Defensa, Margarita Robles, acompañada de periodistas de varios medios de comunicación, entre ellos EFE.

Un soldado realiza vigilancia conjunta con las Fuerzas Armadas Libanesas.
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El general Bernal dijo que desde el acuerdo de alto el fuego entre Líbano e Israel hace más de un año, el ejército israelí ha mantenido cinco posiciones en Líbano que violan la “Línea Azul”, además de dos “zonas de amortiguamiento” donde Israel no permite que exista población libanesa.
“Actualmente, nos quejamos todos los días de la violación permanente de la Línea Azul por parte de Israel”, dijo.
La teniente Bados lidera el camino con sus tropas.
En estas circunstancias, la teniente Pilar Bados llegó a Líbano a finales de noviembre formando parte de un contingente español. Ella es la líder del Task Force Alpha, una unidad de caballería que patrulla la “Línea Azul” en el Este.
La teniente explicó a Efe que dentro del convoy, su unidad utiliza vehículos tácticos de alta movilidad Vamtac ST5 para vigilar las rutas primarias y secundarias para evitar congestiones.

La patrulla regresó a la posición 4-28.
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Las tropas bajo su mando eran responsables de despejar las carreteras y garantizar que estuvieran en óptimas condiciones en caso de que fuera necesario activarlas. Además, señaló que serían responsables de escoltar a las unidades de ingeniería si fuera necesario tomar alguna medida.
Su unidad también lleva a cabo misiones de vigilancia mediante vuelos en helicóptero para recopilar información y apoyar los esfuerzos de inteligencia.
Líbano es su primer despliegue en el exterior, y aseguró que lo está viviendo de forma “muy intensa” y ha aprendido “mucho” de sus superiores y de los militares bajo su mando.
“Al fin y al cabo todos somos una máquina que trabaja juntos y nos entendemos, así que estoy muy contento con el trabajo que estoy haciendo”, afirmó Bados, que forma parte de la brigada de Guadarrama que aporta la mayor parte de las tropas del contingente español.
Sargento Palomo: Muestre presencia y evite conflictos
No se ha topado con ningún incidente “destacado”, aunque reconoció que ha sido testigo de acciones continuadas por parte de las fuerzas israelíes “pero nada hostil”.
El sargento Diego Palomo, también de la brigada de Guadarrama, calificó la situación de “calma tensa” y confirmó en declaraciones a Efe que “todo salió según lo previsto”. Asignado al Grupo de Tácticas Ligeras, como el Teniente, este fue su primer despliegue en el extranjero.
Patrulla con sus compañeros todos los días para “mostrar estilo y evitar conflictos”. Además, vigilan las carreteras con el objetivo de buscar artefactos explosivos sin detonar, armas o cualquier objeto no identificado.
Sólo en una semana, las tropas en la región oriental pudieron llevar a cabo alrededor de 600 actividades rutinarias, que también incluían brindar protección y brindar apoyo sanitario y veterinario cuando la población libanesa “se siente amenazada” cuando es necesario.
Pasar la Navidad con “una familia de su elección”
Ante las zonas de combate, los soldados reciben en España una formación especializada seis meses antes del despliegue para prepararse para poder afrontar cualquier situación que se les pueda presentar.
“Por eso no nos sorprenderemos”, afirmó el teniente Bados, explicando que se someten a entrevistas y participan en jornadas de “conciencia situacional” en las que reciben avisos sobre la situación del país para saber de antemano “completamente” a qué se pueden enfrentar.

Puesto de control conjunto con las LAF.
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Ambos destacaron que no sólo no habían perdido la ilusión durante este primer mes, sino que seguían completando los cinco meses restantes de UNIFIL “con las mismas o más ganas”.
Incluso durante las vacaciones de Navidad, lejos de sus familias biológicas, su entusiasmo decaía poco a poco en compañía de las familias de “nuestras elegidas”, sus colegas en las fuerzas armadas.