1507014878_20260215191651-U60105105665sMh-1024x512@diario_abc.JPG

Pocas personas en España estaban dispuestas a ir a la guerra (o a que sus hijos o nietos lo hicieran) por Ucrania, Polonia o Finlandia. Quizás incluso vía Melilla o Canarias. La opinión pública europea tampoco parece preocuparse especialmente por una sorpresa tan desagradable. De hecho, la extrema izquierda e incluso la extrema derecha en algunos países de la Comunidad se oponen a apoyar la lucha ucraniana proporcionando armas. Ochenta años de paz continental han hecho que la cultura militar y las percepciones de amenazas sean muy remotas, especialmente cuando la defensa de las democracias ha sido confiada a los ejércitos norteamericanos a través de la OTAN. Por eso es difícil asumir… ver más

Referencia

About The Author