Nerea Garmendia es humorista, humorista… Hace siete años decidió aparecer en el programa “Con taras ya lo loco” por el mismo motivo dia de la discapacidadse celebrará el 3 de diciembre de este año. existir … En esta obra, que llegó por primera vez a Madrid el pasado 10 de enero, la artista habla de su enfermedad y, sobre todo, de su idea de ayudar a los demás. “Porque por un lado se ríen, pero por otro lado también estoy eliminando el estigma en torno a la epilepsia o la pérdida de audición o la osteoartritis, de las que soy un ejemplo”.
Garmendia, que padece las tres enfermedades, decidió abordar el tema tras recibir muchos comentarios como: “Bueno, creo que eres brillante”. “Pero estoy medicada, uso audífonos y tengo los dedos torcidos. Estoy deprimida y gracias a Dios tengo calor”, se ríe. De hecho, muchas personas le escribieron preguntándole: “¿No tienes miedo de decir que te pasó esto o aquello te pasó?”. A lo que ella respondió “no”: “Soy quien soy y tengo todo lo que tengo, bueno o malo. “
Por todo ello, la actriz necesitaba estar en ese espectáculo que, en todo el sentido de la palabra, debía llevarla de gira por España. “Queremos que la gente se ría, pero al final del evento muchos asistentes se sienten muy agradecidos por todo lo vivido. O traen a sus hijas con dislexia o epilepsia para que vean que es posible tener sentido del humor a pesar de todo”. “
Además, continuó, “Muchos profesores me han escrito en línea para agradecerme por haberme llamado la atención sobre estos temas y para decirme que después de escucharme hablar, se animaron a decirle a sus alumnos ‘No importa porque usas audífonos o porque tienes epilepsia'”. Verás, esta chica es famosa y los reconoce a todos. “Es genial para mí y una satisfacción enorme”, admite con una sonrisa.
Con un estreno previsto para el 10 de enero en el Teatro Sofía de la capital, el artista habla abiertamente de la discapacidad en la obra. “Es un hecho, quiero que los adolescentes o adultos jóvenes que vienen a mí sepan que no importa lo que tengan, deben sentirse especiales”. Finalmente, reflexionó: “La vida es otra cosa. Estamos vivos y respirando, pero estamos de paso, y lo importante es que estemos contentos con lo que nos toca vivir”.
En todo esto la ayudó mucho su amiga, la psiconutricionista Sonia Lucena. “Ella ha contribuido, con todo lo que tengo, la gente me dice: eres genial. Pero lo he conseguido porque mi cabeza está en el lugar correcto, sigo una dieta mentalmente sana, hoy me río de cosas que hace años lloraba y lo más importante, me acepto y tomo remedios. Gracias a Lucena, continuó, “como bien y mi artrosis está mucho mejor que si no comiera así”. También hice esto durante mi embarazo y pude concebir un hijo mediante FIV. También tengo ovarios malos, pero eso no me convierte en madre. Hablo de todo esto y más en el programa.
Compártelo todo públicamente Garmendia admite: “Para mí es depurativo y terapéutico, pero también es una medicina que permite a las personas que se identifican con ello ver que no son los únicos. Me gusta cuando viene gente más joven porque el objetivo no es que los adultos digan: ‘Oye, puedes seguir adelante en la vida’, sino que lo pueda hacer alguien que tenga un adolescente al que le queda toda una vida y que tiene una enfermedad crónica. O que lo vea el hermano mayor de un niño con discapacidad porque el apoyo familiar es crucial y ven qué hacer”. y qué no hacer, pero lo más importante es que entienden que todos somos especiales y que hay que amarse a uno mismo y eso es parte del propósito del programa.
romper la vergüenza
Respecto a la epilepsia, la actriz admitió que cuando comenzó a escribir el monólogo tenía miedo de que le pasara la enfermedad. “¿Qué pasa si de repente me quedo en blanco y no sé cómo continuar porque tengo una crisis de ausencias?” Me pregunté a mí mismo. Por suerte lo tengo controlado y hago vida completamente normal, estoy estable, bien pagado y trabajo en mí mismo, pero lo cuento por si acaso. Porque cuando eres dueño de algo y lo dices en voz alta, deja de ser un problema. Sin embargo, si intentas ocultarlo, estás viviendo bajo la presión de que la gente no se enterará.
Levantó un mechón de cabello y mostró sus auriculares. “En mi caso, también tengo problemas de audición y podría pensar que la gente no sabe que tengo problemas de audición porque tal vez no me contraten para un trabajo. Por otro lado, si dijera: ‘Oye, tengo problemas de audición, pero con audífonos escucho muy claramente, entonces no tendrías ningún problema en contratarme’. “Reconocer todos estos ‘defectos’ me ha permitido estar tranquila con las entrevistas de trabajo, los castings… Si me contratan ya sé que es porque me quieren al cien por cien”, es la confirmación.
Recuerda que cuando hacía campañas de imagen, como la que hizo con Gase, “mucha gente me llamaba o me escribía y me decía: ‘Gracias, pero no soy tan valiente como tú'”. Eso me cabreó porque no era una cuestión de valentía. Debes saber que si lo expresas con palabras crearás menos problemas en tu mente. De lo contrario, además de la enfermedad o patología, hay que esforzarse mucho en ocultarla para que la gente no sepa que la tienes. En cambio, si te imaginas como Lan Kuei, tu amiga y compañera, o como Irene Vera, estas admirables personas, ¿cómo son sus vidas? Adelante. Si me miras de otra manera, entonces el problema eres tú, no yo.
En la obra, Garmendia habla no sólo de enfermedad, sino también de cargas diarias, estrés, maternidad… Al final, apunta, “soy humorista, presentadora, actriz y creadora de contenidos para redes sociales, y a esto hay que sumarle que personalmente acabo de ser madre”. Por eso os cuento cómo y cómo lo afronto, porque hay muchos aspectos que superar. Es necesario esforzarse por ser la mejor versión de uno mismo. Cuido mi mente, mi alimentación, hago ejercicio, Lo más importante es que me amo a mí mismo.».