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Desde el establecimiento del gobierno de Javier Milai en diciembre de 2023 hasta octubre de 2025, la Agencia Nacional para Asuntos de la Discapacidad “se convirtió en una organización criminal compuesta por funcionarios estatales (…) y actores privados” brindando “una oportunidad para un enriquecimiento rápido e ilegal”. El objetivo es “generar recíprocamente millones de dólares en beneficios” a expensas de fondos públicos que deberían salvaguardar los derechos de las personas con discapacidad a la salud y el bienestar. Estas tácticas incluían “adjudicaciones indebidas de contratos públicos” para la compra de medicamentos e insumos, el pago de recargos y los correspondientes sobornos. La justicia argentina llegó a estas conclusiones el lunes, acusando a 19 personas, incluido el ex director de la agencia de discapacidad Diego Spagnuolo, quien había sido amigo y abogado personal de Milley antes de que estallara el escándalo.

Seis exfuncionarios y 13 directores y empresarios de la industria farmacéutica fueron acusados ​​de delitos que incluyen asociación ilícita, fraude a la administración pública, cohecho y negociaciones incompatibles.

La red criminal que supuestamente opera en Andis es uno de los principales casos de corrupción que aquejan al gobierno de extrema derecha. La verdad sobre el esquema salió a la luz en agosto pasado cuando Spagnuolo reveló un plan para cobrar sobornos por la compra de drogas, que, según sus declaraciones, generaba entre 500.000 y 800.000 dólares mensuales. En la grabación, los funcionarios de la época implicaron directamente a Karina Milei, secretaria general del palacio presidencial: afirmó que el proveedor que había manipulado la oferta pagó un soborno del 8%, del cual el 3% fue para la hermana del presidente.

“La agencia fue cooptada y utilizada como medio para enriquecer a los miembros de la organización, en claro detrimento del fin público que guiaba su accionar: la protección y atención de las personas con discapacidad”, dijo el juez Sebastián Casanello en su resolución de acusación.

En un documento de 300 páginas, los magistrados describieron el objetivo de la operación como “cometer delitos contra la administración pública” y “obtener beneficios indebidos y dañar las finanzas públicas mediante prácticas fraudulentas llevadas a cabo en el marco de contratos específicos y sobrevalorados, que incluían la promesa y entrega de obsequios a funcionarios públicos”.

La fiscalía considera al exdirector Spagnuolo y a su adjunto en Andis, Daniel Garbellini, así como a dos presuntos intermediarios, Miguel Ángel Calvete y Pablo Atchabahian, como cabecillas de esta asociación ilícita, con vínculos con los laboratorios involucrados (farmacias Génesis, Nueva Farma y Floresta, entre otros). Otros exfuncionarios de Andis acusados ​​incluyen a Diego Dejano, Roger Grant, Eduardo González y Lorena DiGiorno.

Según Franco Picardi, juez y fiscal que preparó la acusación, Spagnuolo “recibió importantes cantidades en efectivo y en especie” “como compensación por su comportamiento antinormativo”. El magistrado añadió que “durante la investigación, el patrimonio de Spagnuolo aumentó significativamente en comparación con sus ingresos legítimos declarados”.

Los cuatro presuntos cabecillas de la asociación ilícita permanecen en libertad ya que no fueron detenidos en prisión preventiva, pero sí millones de dólares incautados de sus bienes. En el caso de Spagnuolo, el embargo asciende a más de 202 mil millones de pesos (aproximadamente 135 millones de dólares).

La fiscalía ha excluido hasta el momento a los empresarios farmacéuticos de Suizo Argentina, Jonathan Kovalivker y Emmanuel Kovalivker, quienes también son sospechosos de estar involucrados en la operación. Sus abogados defensores han pedido que se desestime todo el caso, argumentando que el audio filtrado que expone la corrupción virtual fue de origen ilegal. Pero los jueces rechazaron su pedido de nulidad y el Supremo Tribunal Federal en lo Penal declaró inadmisible una denuncia presentada con el mismo fin. En cualquier caso, ni el juez ni los fiscales se basaron en el audio filtrado para presentar cargos.

Tampoco ha habido avances en la resolución judicial sobre la presunta participación de Karina Milai en las irregularidades. Sin embargo, el juez dejó la puerta abierta a una investigación más profunda. “La magnitud del negocio, la importancia de las cifras y una cierta casualidad (…) sugieren que no se trató de un asunto sencillo y que pudo haber habido otro nivel de colusión”, afirmó el magistrado. “Las investigaciones no deben dejar de lado estos aspectos sino aclararlos y profundizarlos”.

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