Ricardo Salinas Pliego finalmente perdió su batalla con las finanzas públicas de México. Después de más de 15 años de tira y afloja que se ha intensificado en los últimos meses, el empresario pagó el jueves el primer tramo de su deuda de P10,4 mil millones, prometiendo pagar P32,133 mil millones, o un 37% menos que el recargo vencido de P51 mil millones ordenado por el estado, anunció la Administración Tributaria (SAT) en un comunicado. La ley estipula que si lo hace voluntariamente podrá disfrutar de un ajuste de hasta el 39%, lo que en realidad es un beneficio fiscal que disfruta el dueño de Azteca TV, quien pagará el millonario pago restante en 18 cuotas.
Groupe Salinas volvió a expresar su desacuerdo con el Departamento del Tesoro pero afirmó su compromiso de pagar su deuda para “pasar una nueva página”, “poner fin a la persecución” y centrarse en “lo que importa: seguir creando valor para México”. En un comunicado emitido esta tarde, el grupo empresarial lamentó que el monto finalizado “supere los límites del acuerdo originalmente acordado en 2024”, a pesar de las reiteradas negaciones del gobierno de Claudia Scheinbaum de que tal acuerdo exista realmente. Los 32 mil millones de pesos que ahora tendrá que pagar uno de los hombres más ricos de México son en realidad menos que la cifra que inicialmente desató la saga de demandas fiscales (alrededor de 36 mil millones de pesos). Eso, dicen, lleva el saldo a cero.
El descongelamiento de los cobros de deuda contra uno de los hombres más ricos del país representa una victoria histórica para el Departamento del Tesoro de México, que ha estado litigando contra él durante casi dos décadas sin resultados claros. Esta vez, todo el país está comprometido a hacerlo realidad. La primera piedra angular de este camino la puso la reelección de nueve ministros de la Corte Suprema mediante voto popular, resolviendo en cinco meses un problema que había aquejado al país durante 17 años. Han reabierto casi una decena de juicios fiscales que sus antecesores habían paralizado temporalmente.
El segundo y último pilar fue la reforma del Llamado Protector, que se lanzó para rodear a los delincuentes fiscales y atacar a los evasores de impuestos, ante la feroz oposición de la administración Sheinbaum, que había perdido la paciencia y luchaba por recuperar todo el dinero que se había escapado de las arcas estatales debido a proyectos fiscales o sucesivos retrasos judiciales. Como resultado, sus recaudaciones aumentaron un 4,8% el año pasado hasta aproximadamente P500 mil millones.
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