Las acusaciones generalizadas de PSOE y Más Madrid están siendo recurridas en el expediente de corrupción contra Ana Millán, exalcaldesa de Arroyo Molinos y tercera figura más poderosa del Partido Popular madrileño, que se decidió tras una investigación de seis años por el Juzgado de Valdemoro. Ambos artículos reseñados por elDiario.es restituyen las pruebas que sustentan cuatro acusaciones de corrupción contra Milán y critican al tribunal, que utiliza los mismos argumentos que llevó el caso al Tribunal Superior o pidió recientemente un aplazamiento para continuar la investigación, y ahora pide los archivos sin implementar nuevos procedimientos ni realizar cambios.
En 2008, documentos del PSOE muestran que “la demandada alquiló su ático a una empresa propiedad del señor Roselló (el empresario acusado) al doble del precio del mercado, su socio empezó a trabajar para una empresa propiedad del señor Roselló, su hermana también empezó a trabajar para otra empresa propiedad del señor Roselló, y la demandada depositó grandes cantidades de efectivo no declarado en su cuenta corriente”.
Continuó: “Todo lo anterior ocurrió en el año en que el señor Rosselló comenzó a trabajar con el Ayuntamiento de Arroyo Molinos, y todos estos pagos se mantuvieron, junto con cientos de miles de euros en recompensas, hasta que se completó el contrato a favor del señor Rosselló y su empresa. No se trata de una coincidencia anecdótica sino de una serie de no coincidencias, que también es una técnica común para el cobro de regalos en este tipo de delitos”. “Estas señales son devastadoras”, añadió.
El documento de Mas Madrid añade que Ana Milán “influyó directamente en los documentos contractuales, dirigiendo remotamente la adjudicación, ampliación, mejora o exención de contratos a favor de la empresa de Francesco Rosselló”, quien a su vez empezó a pagar altos alquileres por el ático de Milán y a emplear a sus familiares. Ambos artículos recordaban cómo Milán ocultó en sus declaraciones ante la instrucción judicial que Rosselló había contratado a miembros de su familia, algo que el empresario negó directamente.
Los cargos subrayan un “sorprendente” cambio de opinión de la fiscalía, que utilizó las mismas pruebas que utilizó para acusar formalmente a Millán de tráfico de influencias, soborno, prevaricación y fraude contra el gobierno y ahora pide que se archive el caso. Además, esta decisión se tomó sin la implementación de dos diligencias clave propuestas por el propio Ministerio Público: la declaración del marido de Milán, a quien achaca el origen de más de 40.000 euros en efectivo en su cuenta bancaria, y la del otro diputado que contrató a Rosselló.
Hace unos meses, el juzgado solicitó un aplazamiento para continuar con la investigación dada la carga de trabajo que soportaba, y ahora, cuando la Audiencia Provincial le comunicó que la solicitud estaba mal redactada, no volvió a preguntar y decidió cerrar el caso. “Si la jueza consideró necesaria una prórroga fue porque hubo indicios en su momento, aunque no lo argumentó del todo. Sin embargo, ahora entiende que el documento era procedente y no hay argumento de por qué se debían cambiar las normas, si no había indicios de que la condena sustituiría a la anterior”, escribió el abogado del PSOE.
En su recurso de reforma accesoria (que, si es rechazado por el juez, finalmente será decidido por la audiencia provincial), los socialistas acusaron a los magistrados de ejercer las funciones del tribunal “sin autorización”. Sostuvieron que las pruebas disponibles que demuestran la responsabilidad penal de Milán deberían decidirse en la fase de audiencia oral y no en la investigación. Más importante aún, para el Partido Socialista Obrero Español, las pruebas recogidas por la UCO de la Guardia Nacional “respaldan la condena”.
Por su parte, Mas Madrid bloqueó la opción del juez de rectificar su decisión y recurrió directamente ante el Tribunal Supremo de la Audiencia Provincial de Madrid. Sus representantes legales acusaron a los magistrados de haber decidido no escuchar las declaraciones de los diputados y del marido de Milan, calificando el proceso de “inútil”. “No se puede saber cuán inútil resultará el testimonio hasta que se lleve a cabo”, afirma la acusación popular.