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Hacía muchos años que no ocurría una coincidencia tan sorprendente. Tanto es así que cabe preguntarse si existe algún entendimiento, o al menos comunicación, entre ellos para transmitir el mensaje de que el Rey Emérito es el salvador de la democracia española.

Debe haber una razón poderosa para la repentina decisión del gobierno, sin mucha explicación previa, de publicar una serie de documentos relacionados con el golpe del 23 de febrero de 1981 que hasta entonces habían sido secretos. La explicación se puede encontrar en la asombrosa coherencia de los titulares, las portadas y la excelente presentación impresa de los principales periódicos españoles. Porque sólo ocurre en ocasiones importantes.

El País lo expresa así: “El expediente secreto del 23F respalda el papel de Juan Carlos I”. Por eso dice ABC: “El rey impidió el golpe”. Aquí el titular de El Mundo: “Nada nuevo en el 23F. El rey impidió el golpe”. Este artículo de La Vanguardia: “Los golpistas del 23F achacan el fracaso a la liberación del rey”. Y por último, La Razón: “El ‘secreto’ de Don Juan Carlos en el golpe”.

Hacía muchos años que no ocurría una coincidencia tan sorprendente. Tanto es así que cabe preguntarse si existe algún entendimiento, o al menos comunicación, entre ellos para transmitir el mensaje de que el Rey Emérito es el salvador de la democracia española. ¿Por qué es necesario difundir esta idea de manera tan contundente, como si fuera una necesidad nacional de la que ningún medio puede escapar más allá de su postura ideológica o política?

Alberto Núñez Feijóo, que la víspera cometió el error de criticar las iniciativas gubernamentales, respondió a la pregunta el jueves por la mañana. Con los años él y los suyos están acostumbrados a sacar cualquier cosa de Ramón Cloya, y este miércoles apretó el botón de un trámite clave sin pensarlo más y con desprecio por la jugada del Gobierno. Hasta que alguien debió llegar y decirle: “Esta vez no. Esta vez es buena y tenemos que apoyarla”.

Al día siguiente dije sin dudarlo que era un activista disciplinado, dije, dije, dije Diego: “La desclasificación del documento del 23F debería permitir a los españoles llegar a un acuerdo con quienes frenaron el golpe. Creo que es deseable que el rey emérito regrese a España”. Feijiao acaba de renovar su argumento a quienes creen que un político de limitadas capacidades que tanto metió la pata no debería ser nombrado presidente del Gobierno español para compensar sus grandes errores, y el líder del Partido Popular también reveló la intención última de toda la operación de desclasificación. En aras de la eficiencia, los organizadores pretenden transmitir este mensaje de una manera más pausada.

Pero aunque no salió según lo previsto, a Feijóo le han dado las claves de la operación. Sus autores pretendían limpiar al máximo la imagen ya muy deteriorada del rey emérito para hacer más apetecible su regreso a España desde el exilio voluntario en Abu Dabi. Éste es el misterio, por qué a los documentos divulgados se les dio una importancia que no tenían, y por qué todos los grandes periódicos fueron unánimes en su elogio sin precedentes a Juan Carlos I por su papel en la salvación de la democracia… hace 45 años. Y Feijiao, que no supo darse cuenta de que se estaba haciendo todo lo posible para evitar la vergüenza que sufriría el país si el jubilado muriera lejos de la frontera española. No importa cuánto sea por las enormes transgresiones que cometió. Los intereses nacionales tienen prioridad.

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