Pedro Inzunza Noriega fue detenido el miércoles en Culiacán durante un operativo especial realizado por la Guardia Nacional, la Armada y el Ejército. El presunto delincuente, conocido como El Señor de la Silla o Sagitario, está acusado de dirigir el cártel de la droga Beltrán Leyva, una de las organizaciones criminales atrapadas en el conflicto tras la desintegración de las facciones del cártel de Sinaloa. Inzunza Noriega, de 62 años, fue acusado por fiscales estadounidenses en mayo pasado de narcoterrorismo, el primer cargo de este tipo presentado por el presidente Donald Trump en su segundo mandato, lo que lo convierte en uno de los objetivos prioritarios más sensibles en la relación bilateral entre México y Estados Unidos.
Este verano, el Departamento de Justicia presentó una acusación contra Inzunza Noriega y su hijo, Pedro Inzunza Coronel (El Pichón), acusándolos de dirigir una red de producción y tráfico de drogas, principalmente fentanilo, que tenía un impacto directo en el mercado estadounidense. Sería la primera vez que un líder con vínculos con el cártel de Sinaloa es procesado bajo esta figura legal antes de ser extraditado al país del norte.
La detención de Inzunza Noriega se produjo durante un operativo conjunto del gobierno mexicano en el barrio de Guadalupe, capital del estado de Sinaloa, donde el presunto narcotraficante fue encontrado y detenido sin reportes de enfrentamientos. Junto a él fueron detenidos otros tres y se incautaron armas y drogas.
El arresto se produjo pocas semanas después de que su hijo, El Pichón, fuera asesinado durante un enfrentamiento con fuerzas federales en las montañas de Choix, mientras supuestamente intentaba luchar contra los elementos que lo perseguían.
Según los cargos presentados en los tribunales estadounidenses, el padre y el hijo del Washington Assurance coordinaron la producción en masa y el envío de drogas sintéticas a los Estados Unidos durante años. Las autoridades sostienen que su estructura criminal permitía el transporte de grandes cantidades de narcóticos, principalmente fentanilo, un poderoso opioide sintético legal que causa cientos de miles de muertes por sobredosis en el país cada año.
Los cargos se basan en una orden ejecutiva del gobierno de Estados Unidos que designa al Cartel de Sinaloa como una organización terrorista extranjera, cuyos líderes pueden ser procesados no sólo como narcotraficantes sino también como personas que utilizan la violencia para afectar la seguridad nacional.
Uno de los puntos focales del caso judicial estadounidense es el decomiso ocurrido en diciembre de 2024, cuando se incautaron aproximadamente mil 500 kilogramos de fentanilo en bienes relacionados con la familia Inzunza en Sinaloa. Se cree que esta es la mayor incautación de droga jamás registrada a nivel mundial.
La incautación fortalece el argumento estadounidense de que la organización encabezada por Inzonza Noriega y su hijo no eran eslabones menores en la operación de tráfico sino que figuran en la estructura clave de la producción industrial de drogas sintéticas.