Una empresa constructora de Limburgo debe pagar más de 29.000 euros a un ex empleado tras haber sido despedido injustamente. Según el juez, la carta de despido era “notablemente vaga” y resultó ser una excusa para deshacerse del hombre por poco dinero. Detalle vergonzoso: la dirección ni siquiera se molestó en celebrar la audiencia de sanción y la canceló el día anterior.
Referencia