“Sevilla, vengo ‘por ti'”, declaró. Pablo Albolán A pocas horas de su cita en la Plaza de España de este viernes, a la entrada de su ansiado Elíseo, Icónico Festival de Santa Lucía de Sevilla Eso se traduce en el medio ambiente cada verano. al sexto … Gana el que gana y al final la agenda de los malagueños coincide con la del ciclo de conciertos de Sevilla y se puede cerrar el círculo. Albolan siente un especial cariño por la ciudad que siempre le ha tratado con ternura. Desde las actuaciones en la Sala Caramelo hasta los más de 35.000 espectadores en el Estadio de la Cartuja, la explosión artística y el fenómeno fanático se mantienen inalterados hasta el día de hoy. Han pasado más de quince años entre su primera aparición y su debut en este festival internacional de música, pero en realidad el tiempo es nada. El espacio, la ubicación y la postura son todos importantes.
A pesar de su éxito y destreza a ambos lados del Atlántico, a pesar de su presencia furtiva en nuestras pantallas con guitarra en mano, sigue siendo uno de los artistas más humildes y accesibles del escenario nacional. El cantautor teje y desenreda el hilo de Penélope, fiel a sus principios, en quinta marcha pero con la mirada fija en el retrovisor. su “KM 0”, el disco final y el nombre de la gira Los eventos globales asociados con él este año resumen los momentos importantes y profesionales que muchos cantantes ven en sus veloces carreras, alfombras rojas y seguidores locos. Busca el Sur, no sea que pierdas el Norte. Es decir, volver al origen, volver al punto de partida. La casilla de salida sirve como meta.
El primer sencillo del disco, “Clickbait”, fue también el inicio del show de anoche Atrajo a 12.000 personas. Muchos de ellos esperaron durante horas bajo el sol y el este para ocupar la primera fila y reencontrarse con su ídolo, quien lo sorprendió con su tema más urbano. “Me quedaré en Sevilla, está de cara a mí”, dijo nada más salir. En esta canción profundiza en temas de fama, redes sociales y superficialidad en el ámbito electrónico, así como en su exitoso tema “Tabú”, una colaboración con la estadounidense Ava Max de hace unos años. “Last Light” del viernes hace tiempo que se perdió en su historia y festival, pero el público y los artistas se comprometen a seguir buscándose y encontrándose durante al menos las próximas dos horas. “Dios mío, es un regalo estar aquí”, logró agradecer a los “co-conspiradores” que siempre lo conectan con el público y se retó a brindar una velada inolvidable donde las emociones “fluyan como el Guadalquivir”. Así, “¿Quién?”, se coreó el primer estribillo por toda la plaza, y el cantante finalizó con un gemido que le valió un sonoro ole. Con la hierba verde bajo los pies y una voz suave, siguió cantando flamenco desde “Me quedo”.
Técnicas y despliegues rítmicos en las canciones que siguen, desde el fuego de “Let’s Go From Here” -cómo se siente cuando se acaba el amor- hasta la jungla de “No Go a Ser”. El malagueño cuenta con mucha gracia el momento Salceo, con “Qué tal te va”, un exorcismo a un ex del disco anterior. El nuevo clásico “Tanto” de su repertorio sirve de interludio a la parte más introspectiva. Tocó al piano “Mis 36” y “Planta 7”, este último dedicado a pacientes y curanderos, un canto de esperanza basado en la experiencia de un familiar muy cercano. Entre el público, una pancarta decía que ese era el piso de donde venía el Hospital Macarena, una de tantas denuncias que pidieron al cantante que los subiera al escenario. Alguien que está a punto de casarse, alguien que quiere hacer feliz a su madre, alguien que le agradece haber salvado a su niña, o alguien que incondicionalmente quiere todo de Alborán, que presentó su enérgico “Something About Me” antes del popurrí de La Escalera. Un selecto grupo de chicas y un chico, con las manos unidas a sus ídolos y el corazón palpitando, cantaron partes de “Perfectos irrefectos”, “May it always be Summer” o “Where is love”, otra de las canciones más internacionales de la colaboración del cantante con Jesse & Joy.
El concierto ya estaba en la mitad y lleno de ritmos de baile. él ‘Lo siento’, Sin Cameño, ha cruzado el charco para convertirse en la irresistible bachata de moda. Le siguen los atemporales “Pasos de cero” y los inéditos “Tiempos bonitos”, canciones ideales para el verano que presenta el malagueño.
Pablo Alborán en algún momento del concierto de Iconica Santalucía Sevilla Fest.
(Raúl Dobrado)
Un hombre que quería “vivir una vida normal” pero tocó el cielo musical, conquistó “Saturno” y actuó bajo la luz de la constelación del teléfono móvil, pero puso un pie en la tierra.
El músico Albolan no ha olvidado las dificultades de abrirse paso. Por eso invitó a Carmen Ferré, una joven sevillana que no puede faltar en su ciudad natal, a compartir escenario con él en algunos de los conciertos de esta gira. Cantó con ella “Desencuentro”, justo después de la canción que lo había encumbrado treinta años antes: ‘Sólo tu’, Fue un himno que dedicó especialmente a su familia y a sus primeros admiradores, y el público contuvo la respiración, ansioso por seguirlo. Por cierto, tampoco debemos perder de vista a la joven.
Poco después de medianoche, un solo de guitarra anuncia “Al fin”, otro clásico melódico del cantante andaluz, y el inicio de la despedida. Pero antes, de nuevo al punto de partida, de vuelta al kilómetro cero, a través de los vídeos de su infancia y la canción que da título al disco. Pablo Alborán aceptó volver y disfrutó de la fiesta, finalizándola por todo lo alto. Ingrese al icónico Monte Olimpo y reclame un rápido viaje de regreso.