Oleksandr Burtnovskyi (52) quiere comprar pan en el supermercado cuando ve un dron volando. Ahora se encuentra aislado en un hospital de los Países Bajos, a 2.000 kilómetros de su casa. Con una estructura de metal que mantiene el hueso de su pierna en su lugar. Pero el ucraniano está lleno de esperanza.
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