La Fiscalía Nacional Financiera (FNF), que forma parte del tribunal de París, acusó a Nicolas Sarkozy y a su esposa Carla Bruni de vínculos con bandas del crimen organizado, soborno de testigos y fraude.
acabó siendo condenado por un delito muy similar que le sirvió cinco años de prisión … En octubre, el ex presidente francés pasó 20 días en la prisión La Sainte de París, donde escribió un libro de 265 páginas, “Le Journal d’un Prisonnier”, que superó a “Asterix” y “Obelix” como best seller de la temporada.
En vísperas de una revisión de la sentencia el próximo mes de marzo, el Frente Nacional Federal anunció el martes por la tarde un nuevo juicio contra el ex presidente, acusándolo a él y a su esposa de participar en una banda del crimen organizado, sobornar a testigos y cometer fraude.
Es novedoso que la fiscalía de París crea que el ex presidente y su esposa cometieron los presuntos crímenes para conseguir que un molesto testigo retirara las acusaciones de que el dictador libio Moammar Gaddafi dio millones a quienes organizaban su campaña presidencial.
Sarkozy ya ha sido condenado por otros dos escándalos similares. Aún le espera el examen de este último proceso y de otros dos futuros, ya que los presuntos delitos siempre están relacionados con la financiación de su desafortunada vida política.
La noticia más importante es la decisión de la fiscalía de París de acusar a Carla Bruni de delitos muy similares, acompañando a su marido en el calvario judicial que le espera.
Un caso doblemente único
Se trata de un caso doblemente único en la historia política francesa: un ex presidente condenado y perseguido por una serie de escándalos; y una primera dama, ex modelo famosa, perseguida por los mismos delitos.
Ni la familia Sarkozy ni sus abogados quisieron comentar sobre la declaración del fiscal. Al contrario, el sufrimiento de “Sarkozy” ha tenido cierta influencia internacional. The New Yorker, un influyente semanario de la élite cultural de Nueva York, publicó un amplio relato de otro tipo de sufrimiento, con colorido detalle.
Hace unos meses, cuando el gran Primer Ministro de la Legión de Honor se vio obligado a retirar esta medalla a Sarkozy, el ex presidente se atrevió a preguntar: “¿No se puede evitar esta retirada mediante negociaciones?”. Esta anécdota le valió a Sarkozy el ingrato título de “la primera salchicha de Francia”.