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El gobierno de Claudia Scheinbaum insiste en la extradición desde Estados Unidos del abogado Víctor Manuel Álvarez Puga, a quien considera el gran artífice de una red de empresas fantasma que drenaron millones de las arcas estatales mediante la emisión de facturas falsas. La Presidenta confirmó este lunes que la Fiscalía General de la República (FGR), donde acababa de designar a una de sus funcionarias más cercanas, Ernestina Godoy, estaba dando los pasos necesarios para traer al abogado fiscalista a México y que los delitos por los que se le acusa -crimen organizado, lavado de dinero y evasión fiscal- no quedarían impunes. “Se está solicitando la extradición”, confirmó el presidente durante la reunión matutina. “Estamos muy interesados ​​en que no haya impunidad en este asunto”, subrayó.

Álvarez Puga, cuyo marido es la famosa presentadora de televisión y actriz Inés Gómez Mont, es considerado cómplice por la fiscalía y fue capturado por la agencia migratoria estadounidense ICE en octubre pasado. Desde entonces, el abogado se enfrenta a un juicio de inmigración, donde Estados Unidos decidirá si lo deporta del país. En México hay dos órdenes de aprehensión activas contra el abogado y su esposa, además de la tarjeta roja de Interpol por su detención con fines de extradición. Desde septiembre de 2021, la FGR acusa a la pareja de malversar cerca de 3 mil millones de pesos de la Secretaría de Gobernación durante el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, con los fondos transferidos a través de estructuras de empresas pantalla que simulaban brindar servicios a la agencia.

Documentos del juicio migratorio de Álvarez Puga revisados ​​por este diario muestran que el abogado estuvo en Estados Unidos meses antes de que México emitiera una orden de arresto contra él. En julio, cuando su estancia habitual en el país norteamericano estaba a punto de expirar, el abogado viajó a las Bahamas. Su regreso estaba previsto por vía aérea, pero volvió a entrar a Estados Unidos en barco sin que se verificara su billete de entrada. Desde entonces, ha vivido principalmente en Florida, donde, como ha documentado The Nation, él y su esposa amasaron una importante fortuna inmobiliaria.

Álvarez Puja presentó una solicitud de asilo en la que argumentó que él y su familia fueron perseguidos en México por su “postura política conservadora”. El abogado aseguró que “temía regresar a México por sus opiniones políticas y su pertenencia a un grupo social específico”. Dicho esto, el abogado insiste en que el gobierno mexicano lo busca por motivación política y no por su presunta implicación en el desfalco de millones de dólares de las arcas estatales, un esquema de corrupción en el que él y su esposa recibieron directamente parte de los fondos malversados, según la fiscalía.

Los abogados de Álvarez Puga lograron retrasar su proceso de deportación migratoria porque solicitaron una audiencia previa. Los registros de ICE muestran que Álvarez Puga permanece bajo custodia en un centro de detención en Miami, Florida. En cuanto a Gómez Monte, supuestamente aún se encuentra libre en el país. La red de cómplices de Álvarez Puga tejida entre los más altos círculos políticos de México le permitió retrasar su juicio el mayor tiempo posible. Queda por ver si esta red protectora seguirá obstaculizando el proceso en la era de Sheinbaum y su fiscal Godoy.

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