Viajar muchas veces se asocia a pasar un buen rato ya que viajamos en vacaciones, fines de semana o simplemente cuando tenemos un tiempo libre alejado de nuestras responsabilidades diarias.
Ya sea que vaya a un país desconocido o a un pueblo pequeño … Familia, el hecho de salir de casa y viajar a otro lugar y pasar unos días allí despierta en nosotros una energía diferente y nos ayuda a escapar de la rutina diaria.
Estos viajes se pueden realizar solos o acompañados de familiares, amigos o pareja, una experiencia que puede impactar mucho en cómo la vivimos dependiendo de con quién viajemos.
Un ejemplo son los viajes familiares, especialmente los que viajan con niños pequeños, que son más que un simple día o unas vacaciones con niños o adolescentes.
La psicóloga Rocío Ramos-Paul, mejor conocida por su papel en Supernanny, programa donde ayudó a criar a niños pequeños, sostuvo que estos momentos compartidos son una oportunidad con un enorme valor emocional. De ello habla la psicóloga en la intervención “Atrévete Dial”.
La psicóloga Rocío Ramos-Paul sobre viajar con niños
Según explica, “salir de la zona de confort” es una de las claves para fortalecer las relaciones familiares: “Coge a tu hijo, dile, vamos a la estación, dime qué tren coger, organiza una excursión”. Según explica, esta sencilla invitación permite a los niños desarrollar autonomía y confianza en sí mismos asumiendo pequeñas responsabilidades y viéndose capaces de marcar la diferencia fuera de su entorno habitual.
Para los padres con hijos, “pueden obtener un nivel diferente de experiencia si viajan más lejos o si la cultura cambia por completo de repente”, explica, señalando que no es necesario salir de España para aprovechar la diversidad cultural para explorar con su familia.
La importancia de crear recuerdos juntos
La psicóloga también destaca que viajar fomenta el convivencia “uno a uno” y la ruptura con la rutina y los hábitos a los que habitualmente estamos acostumbrados. Por eso, se deja espacio para la conversación, la risa y los inevitables momentos de fricción o cansancio.
“En primer lugar, te permite tener conversaciones e invertir un tiempo que normalmente no dedicarías a las relaciones familiares y, oye, a las peleas de guardia y a las habilidades de guardia”, comentó riendo. Pero añadió que incluso estas situaciones son parte de aprendizajes y experiencias compartidas: “Todo esto crea recuerdos”.
Para Ramos-Paul, los viajes familiares dejan una huella duradera en los padres, pero sobre todo en los niños, como lo demuestra su propia experiencia: “Ciertamente, muchos de mis intereses ahora tienen que ver con la posibilidad de viajar sin tener que preocuparme por generar nuevas experiencias”.
Por eso anima a las familias a no tener miedo a lo desconocido, a probar algo y a implicar también a sus hijos activamente en la organización de viajes. Porque, según explica, “es muy importante viajar con niños” a nivel emocional y como experiencia compartida.