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A pesar del constante estribillo de que las acciones de Estados Unidos fueron causadas por el petróleo venezolano, no debemos detenernos en la narrativa oficial. Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo, que representan alrededor del 20%, pero su producción es sólo 0.Representa el 8% de la producción mundial y es menos de un tercio de lo que era antes de la llegada del régimen socialista. Estados Unidos era su principal comprador, pero después de las sanciones, China se convirtió en el principal comprador, comprando casi el 70% del petróleo crudo de Venezuela, gran parte del cual era enviado a través de una opaca “flota en la sombra” de petroleros para evitar sanciones. Las compras fueron “descontadas”, y Venezuela le debe a China unos 10 mil millones de dólares desde que China se convirtió en el mayor prestamista del gobierno de Hugo Chávez. Además del petróleo, China también controla minerales estratégicos utilizados en la fabricación de armas, especialmente misiles.

La presencia de China es operativa, no sólo comercial, y Estados Unidos buscará intervenir para negarle a Beijing el acceso a estos recursos en su apuesta por el liderazgo mundial, al tiempo que impide que alguien utilice minerales extraídos de Venezuela para construir misiles que podrían llegar a Estados Unidos. En cuanto a Rusia, hay que tener en cuenta el envío de “asesores” para formación en el uso de sistemas de inteligencia y defensa aérea, radares, etc.

En Venezuela, los recursos estratégicos se combinan con la infraestructura militar en manos de adversarios potenciales, y estas amenazas se están convirtiendo en riesgos para la seguridad de Estados Unidos en un entorno global cada vez más cambiante.

Félix Eugenio G. Cortijo. badajoz

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