El martes 7 de abril comenzó una huelga indefinida en las guarderías madrileñas. Trabajadores de centros educativos para niños de 0 a 3 años se han organizado para denunciar el abandono institucional que sufren en el sector y exigir mejoras en las condiciones laborales lo antes posible. Los docentes exigen seguir el modelo de otros niveles educativos, como el segundo ciclo (de 3 a 6 años), con ratios más bajos, salarios dignos y mayor inversión en las escuelas.
Además de una huelga indefinida que comenzó hoy, el personal y las familias de las escuelas infantiles se reunieron frente al departamento de educación esta mañana para escuchar a las agencias a las que culpan por las malas condiciones en las que viven. La huelga y la movilización fueron iniciadas por la Plataforma para el Trabajo en las Escuelas de Primera Infancia (PLEI) y apoyadas por el sindicato CGT. Además, CCOO también acudió a la concentración en la calle Alcalá. Otra figura destacada que participa en las protestas es la secretaria general de Podemos, Ione Belarra. En general, esta mañana se unieron todo tipo de personas para defender a los trabajadores de la industria 0-3, desde los profesores más jóvenes hasta los más mayores, pasando por padres, madres e incluso niños pequeños.
Los manifestantes frente al Ministerio de Educación elogiaron el resultado del llamamiento, que contó con la ayuda de cientos de empleados de guarderías y padres, muchos de ellos con niños pequeños. “Nos sorprende que cada vez más personas se unan al movimiento porque cada vez más personas descubren esto”, dijo un participante. Explicó que es un requisito a nivel estatal, pero las condiciones laborales en Madrid son las peores en el campo porque en otras comunidades “se están movilizando y ya están avanzando las cosas”.
Hay mucha motivación desde el Madrid esta mañana para conseguir sus objetivos. La portavoz del PLEI, Rosa Marín, recordó que durante los días restantes de sus reuniones (miércoles a las 12:00 horas frente al Ministerio de Educación y jueves a las 18:00 horas en Plaza Callao), “no debemos perder las fuerzas hasta que se tomen compromisos y se firmen documentos. Hay que ir con todo, hay que apoyar el paro y participar en las concentraciones tanto como sea posible”.
Según los trabajadores, las escuelas de la capital se encuentran en la situación más delicada. Los ratios de Madrid son los peores de España, dicen, y poca inversión significa infraestructura deficiente, falta de materiales y poca gente para proporcionar a los niños espacios seguros y limpios y una buena educación.
Esta mañana, la gente se ha concentrado ante el sector educativo para denunciar que no han recibido ninguna solución por parte de estas instituciones, a pesar de haber hablado con ellos en varias ocasiones: “Hemos hablado con todos los grupos parlamentarios del Congreso y de la Asamblea de Madrid. Son amables con nosotros, pero no hay respuesta. Una palmada en la espalda no nos sirve de nada”, defendió un participante.
Sin embargo, según los trabajadores, sus demandas a los políticos no son nuevas: “Lo que nos ayudaría es una revisión profunda del Decreto 18/2008. Este fue el decreto promulgado en 2008 durante el gobierno de Esperanza Aguirre, que aumentó nuestras tarifas, y había otro decreto con una tarifa mucho más baja. Ya lo tenemos. Estamos pidiendo algo que ya existe. Lo que pasó es que se derogó porque la situación era peor”.
Exigen mejores condiciones no sólo para ellos, sino también para sus hijos, ya que denuncian las duras condiciones del trabajo diario que se traducen en poca atención y cuidado para los niños y niñas: “Piensan que los niños son trozos de carne que no necesitan cuidados hasta los tres años, pero no es así. Un niño es un ser vivo con necesidades de comunicación, emocionales y de aprendizaje continuo, y es un andamiaje psicológico para la vida de una persona”.
Así se leía en una pancarta frente al Departamento de Educación esta mañana. “Dos manos no pueden sostener a veinte niños”, “No hay educación de calidad sin buenas condiciones”, “Mi carrera no puede pagar mis cuentas”. Entre los cánticos se escuchan gritos como “No somos ahorro, somos educación” o “Esto no es una profesión, esto es explotación”, acompañados de sonidos de cacerolas, sartenes y silbatos.
Los educadores de la primera infancia también denunciaron su baja visibilidad en comparación con otras etapas educativas, a pesar del alto nivel de habilidad y esfuerzo que requiere su sector: “Somos como cualquier docente en otras etapas educativas, pero con una carga mayor porque también tenemos responsabilidades de higiene, nutrición y sueño”, explicó un participante. “A pesar de la formación que recibimos, no somos capaces de hacer el trabajo como nos gustaría. Es una etapa muy concreta que requiere una preparación muy específica”.
Para proteger el derecho de huelga, las guarderías han establecido servicios mínimos, pero la UGT criticó estos servicios por considerarlos abusivos. Rosa Marín, portavoz de la Plataforma Laboral del Jardín Infantil, explicó que el PLEI había escrito a la Defensoría del Pueblo buscando alternativas y “garantizando que el 50% de los trabajadores puedan ejercer su derecho de huelga”. Un manifestante explicó que “todos los servicios mínimos son un abuso. En muchas escuelas, sólo tres o cuatro personas pueden hacer huelga, lo que nos deja con casi la misma proporción que de costumbre”.
Sin embargo, en la acción centralizada, además de los profesores, las limpiadoras o las cocineras de los colegios de sus hijos, también participan las familias, que apoyan la movilización porque “quieren que sus hijos reciban la calidad de educación que se merecen. Más o menos, se la merecen”. Esta mañana, muchos trabajadores o familias no han podido asistir: “Podemos apoyar. Hay más, pero se ha sumado mucha gente. Hoy en día van muy pocos niños a mi escuela y también vemos familias aquí, en la asamblea, incluso con sus hijos”, insistió un participante, señalando a las familias empujando cochecitos y cargando a los niños en hombros, con cascos para proteger a los más pequeños del ruido.