La Gran Hermandad lamenta este sábado la pérdida de una persona que aún goza del honor de ser la hermana mayor de una compañía centenaria: Ignacio de Bettencourt y Carvajalquien incluso … No hace mucho, tras vivir una vida plena, ocupó el primer puesto en la nómina de la Hermandad, marcada también por la devoción al Señor Sevilla y a su madre, cuyas oraciones se teñían de mayor dolor y diversión.
Durante un tiempo prudencial, Doña Ignacia de Betancourt siguió siendo una de las hermanas más respetadas de esta fraternidad, no sólo por su fe inquebrantable, sino por todo lo que vivió junto al Señor de Sevilla, independientemente de las circunstancias sociales o políticas del momento. Hace cinco años, a la muerte de su hermana, San Lorenzo fue fundado y ejemplificado por otra persona incondicionalmente cristiana, como lo fue doña María Antonia de Bettencourt Carvajal, quien antes también fue la primera de todos los que por firma y sangre, obra y gracia pertenecen a la fe reunida por Jesús, Padre de nuestro gran poder.
Así, tanto doña Ignacia como doña María Antonia vivieron en el siglo actual y penúltimo momentos plenamente representativos de la Cofradía, como la Misión General de 1965, cuando el gran poder fue trasladado a la parroquia de Santa Teresa durante medio mes, edificándose la catedral que lleva su nombre, la Encrucijada de la Cofradía, trasladada a Santa Rosalía, una de las extraordinarias de Santa Rosalía. En 2016, y trasladada a la Diócesis de Blanca Paloma, fue la primera de las cinco salidas previstas que organizó la Santa Misión a Tres Barrios con motivo del 400 aniversario de la Creación del Señor, sin olvidar su participación en la Procesión Magna a celebrarse en 2024 y los numerosos cultos que han aparecido en el día a día de la compañía a lo largo de las décadas.
“Rogamos a nuestro Padre Celestial Jesús, María Santísima de los Dolores y Traslados, a quien expresó tanta devoción, para que la acojan en la gloria eterna y brinden consuelo y fortaleza a sus familiares y seres queridos”, rezaron desde la fraternidad en Ramadrugada, con muchos devotos a su alrededor uniéndose ahora al luto.