GGZE6LVQIMD6GJTBYSYB3NML4I.jpg

Una semana después del cuarto aniversario de la histórica sentencia de Colombia que legalizó el aborto, el consejo de la capital del país aprobó una norma que, según varios grupos feministas, crea nuevas barreras para quienes deciden interrumpir un embarazo. El acuerdo, denominado “Caminos de vida para mujeres embarazadas, lactantes y no nacidos”, fue impulsado por la diputada liberal Clara Lucía Sandoval. Aunque los artículos no son abiertamente antiaborto, algunas ONG explican que el código entra en conflicto con la sentencia de despenalización C-055 de 2022 porque agrega un paso adicional en el camino hacia la práctica de la IVE. Los defensores del programa, por otro lado, dicen que la medida se suma a las prácticas actuales y tiene como objetivo garantizar “más opciones” para las mujeres que desean abortar. Lo único que faltaba para que la norma entrara en vigor era la aprobación del alcalde.

“Llamamos al alcalde de Bogotá a revisar la legalidad de este proyecto, que viola la autonomía reproductiva y desconoce las normas constitucionales”, pidió Carlos Fernando Galán, de las mujeres organizadas en el movimiento Mesa por la Vida y Causa Justa. Explicaron que este proyecto entra en conflicto con el aspecto de salud mental de la Resolución Ministerio de Salud N° 051 de 2023: se ha considerado que se brinda asesoramiento y apoyo emocional si lo solicita el paciente, pero no son obligatorios. Si el alcalde la aprueba, la nueva ruta espera brindar una “alternativa” para quienes buscan abortos. Pero eso dependerá de cómo Garland controle las nuevas normas en la práctica y de si las convierte en un paso obligatorio o en un requisito previo para dificultar el aborto.

De todos modos, este cortometraje articulado analiza de cerca el movimiento antiaborto. El artículo señala que “la administración regional realizará operativos de sensibilización y capacitación a servidores públicos de las entidades regionales como alternativa a la IVE”. El artículo espera que todas las entidades regionales brinden estas alternativas a quienes han decidido interrumpir su embarazo. En su primer borrador, el artículo identificaba el “riesgo” de que las mujeres recurran al aborto, ya que la interrupción voluntaria del embarazo ya es un derecho.

Laura Pedraza, abogada de La Mesa por La Vida y La Salud de las Mujeres, dijo: “El Consejo se ha excedido en sus competencias. Están intentando reglamentar las Resoluciones 30 y 280 (sobre la vía materno-perinatal). Esto es completamente inconstitucional”. Explicó que ya existen vías para abordar los problemas de salud mental y que no es responsabilidad del Consejo crear una vía paralela. “Al crear una ‘ruta de vida’, modificando la ‘ruta de atención materno-perinatal’, ese paso (que impone el código) se vuelve obligatorio”, continuó Pedraza. “No lo dijeron explícitamente con la palabra ‘hacer cumplir’, pero sí lo hicieron obligatorio cuando crearon nuevas rutas”, dijo. La autoridad para esta obligación recae directamente en manos del alcalde.

La aprobación del proyecto fue impulsada por el grupo de derecha y autoproclamado antiaborto, que tiene mayoría en el Consejo de Distrito y ha propuesto iniciativas legislativas similares durante años sin éxito. Sandoval, el autor del libro, es pastor de la Misión Carismática Internacional de Christ Church, parte de la línea más conservadora del Partido Liberal. De hecho, la líder del grupo, la exdiputada Sara Castellanos, es miembro de la lista del ultraconservador CNRP en el Senado.

Sandoval es abiertamente antiaborto, al que califica de “crimen”, e incluso encabezó un referéndum fallido para revocar la decisión de la Corte Constitucional sobre la IVE. La diputada dijo a los medios que la nueva ruta no es obligatoria y no sustituirá a la Ruta Nacional de Atención Materno-Perinatal sino que la complementará. Señaló que el primero “no es suficiente” y que el nuevo sólo pretende apoyar “la salud mental de las madres embarazadas y de sus hijos no nacidos” y “mejorar las verdaderas capacidades de toma de decisiones”.

Grupos de mujeres han estado denunciando que, si bien Colombia ha logrado avances en la promoción de la autonomía reproductiva y ha creado una jurisprudencia elogiada a nivel regional, enfrenta obstáculos en la práctica cotidiana que temen que se vean exacerbados por una ola de violencia, como lo ejemplificó el acuerdo del Consejo de Bogotá. Máxime cuando la capital es uno de los lugares más eficientes para obtenerlo, ya que mujeres de otras partes del país tienen que viajar a la capital para obtener un título en el IVE.

El congresista está más preocupado por la salud mental de quienes buscan abortar que por la carga psicológica de las mujeres que se ven obligadas a ser madres en contra de su voluntad. Esto recuerda la experiencia de otros países latinoamericanos, como documenta un informe especial de El País, que recogió diferentes estrategias antiaborto en cinco países de la región. El Instituto Guttmacher, un centro de investigación que monitorea el derecho al aborto en los Estados Unidos, ha descubierto que en algunos estados que exigen asesoramiento psicosocial, las agencias brindan consejos que contienen información falsa sobre las consecuencias del aborto para la salud o folletos que intentan disuadir a las mujeres de tomar la decisión.

Algunos grupos feministas y de derechos humanos se están preparando para iniciar acciones legales y revocar el acuerdo. “Si el alcalde aprueba el proyecto de ley, estamos considerando presentar una demanda ante los tribunales para que lo anulen porque eso tendría muchas implicaciones a la hora de aplicar el fallo del tribunal”, explicó Pedraza. Eso depende de la decisión del alcalde más liberal, Carlos Fernando Galán, que aún no se ha pronunciado.

Referencia

About The Author