El Movimiento Cívico (MC) aprovechó la fiebre del Mundial y entró en la arena electoral. El Partido Naranja ha recuperado la “nananana” de Yuawi López y ahora, a sus 18 años, seguirá siendo la cara del himno nacional naranja. El líder de esta agrupación política, Jorge Álvarez Ménez, salió este martes con buenos resultados de su antigua fórmula. Un ritmo pegadizo, símbolo de juventud y aprovechamiento de los grandes eventos que dominarán la agenda mexicana en los próximos meses. A pocos meses del Mundial de 2026, la teoría del vómito ha vuelto a su tono más viral, lanzando un nuevo movimiento: la creencia de que México debe salir a las calles para acercar el Mundial a las clases menos favorecidas. Con ello, entramos en la temporada de elecciones anticipadas que ya ha comenzado para otros partidos de oposición.
Esta formación hace que el lanzamiento de la campaña no sea sólo un evento partidista sino una fiesta. Un estadio de fútbol sirve de escenario, con batukadas, luces y una canción con una historia de éxito: “No somos 11 personas, somos millones, el mejor equipo para unir nuestros corazones”. La escena tiene que ver tanto con la atmósfera de la Copa Mundial como con la narrativa política: llevar el fútbol de la mano con el discurso político, “llevándolo a aquellos que no pueden pagar entradas para el estadio o camisetas oficiales”, dijo Menes. “El protagonista no es el estadio, sino los mexicanos y las mexicanas”, dijo en un discurso que combinó referencias futbolísticas y crítica social. “El fútbol ha perdido el reconocimiento popular por sospechas de corrupción y elitismo, y en ‘Movimiento Ciudadano’ no estamos de acuerdo en que para ver fútbol con nuestros hijos tengamos que ver decenas de anuncios de casinos y casas de apuestas”, afirmó el dirigente.
Menes insiste en que el objetivo de la campaña es “democratizar el deporte” y convertir el Mundial en un espacio inclusivo y no exclusivo. Detrás del espectáculo hay cálculo político. Los partidos que surgieron de las elecciones con campañas de marketing exitosas están tratando una vez más de posicionarse como la alternativa más joven al partido gobernante y otros partidos de oposición, utilizando ahora la Copa del Mundo como escaparate.
El regreso de Yoavi, el chico que triunfó en la escena política hace siete años, es un hito para la organización. En 2018, sus canciones lo convirtieron en un fenómeno viral y uno de los símbolos más reconocibles del Partido Naranja. La fórmula se repite en 2024 y regresa hoy. Sin embargo, los anuncios más vistos no eran de la industria musical, sino del mundo político. Menez confirmó que Gustavo Ayón, exjugador de la NBA y actual presidente del partido gobernante Morena Compostela, se postulará para gobernador del estado de Nayarit en 2027 vistiendo una camiseta naranja. “No me gusta la inconsistencia”, dijo el ex basquetbolista sobre su decisión de abandonar el partido gobernante.
El compromiso del Partido Naranja con la imagen cívica no es nuevo, pero sí estratégico. La organización eligió para sus fichajes a figuras con fuertes historias personales y carreras apolíticas. Ayón encaja en el molde. Con el lanzamiento de “México, cree en México”, la alineación naranja intenta tomar prestada la Copa Mundial de la historia “nananana” de Yuawui, esta vez basándose en el fervor mundialista con un objetivo: convertir la Copa Mundial en una plataforma política.