Este es su momento de brillar. Su sexta medalla olímpica tiene el color más bonito que aún no ha tenido: el oro en los 1.500 metros. La recompensa definitiva para una vida en la que Antoinette Rijpma-de Jong siempre tuvo que luchar. Acosada en la escuela primaria por su pelo rojo, ahora es campeona olímpica para siempre. El oro de un luchador.
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