La propuesta del presidente colombiano Gustavo Petro para una agenda energética conjunta con Venezuela logró avances significativos el viernes. Edwin Palma, ministro de Minas y Energía del gobierno venezolano, se reunió en Caracas con la presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, señalándole el destino de la ruta común. Si bien aún deben identificar acciones específicas propuestas por el gobierno colombiano para combatir los efectos del cambio climático a través de proyectos en ambos países, Palma señaló después de la reunión que se están discutiendo proyectos relacionados con el gas natural -que las petroleras han dicho que buscarán importar-, incluyendo energía limpia, agua, infraestructura energética y cooperación eléctrica. “Que la unidad traiga felicidad a nuestro pueblo”, dijo Rodríguez en un video difundido en el marco del encuentro.
Aunque Petro ha cuestionado el ataque de Estados Unidos a Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, el presidente colombiano ha comenzado a tender puentes con Rodríguez a medida que va consolidando su poder en el país vecino, hasta el punto de que han acordado convocar a una reunión de jefes de Estado. Hace más de un mes anunció que se reuniría con Rodríguez en Bogotá para “contribuir a salir de la crisis política de Venezuela”. Aún no se ha fijado una fecha, pero tras una conversación telefónica entre los dos líderes el miércoles, los dos Gobiernos confirmaron que la reunión se celebraría “pronto”.
También el miércoles, en un evento en la comunidad Yotojoroin en Uribia, estado de Guajira, Petro habló de un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales, centrado en la cooperación energética y el desarrollo regional. Incluso antes de asumir el cargo, el presidente ha estado jugando con la idea de producir energía limpia a partir de un sector en el extremo norte del país, donde los índices de pobreza son más altos. Tras reunirse con Trump en la Casa Blanca, aseguró que había ofrecido a Estados Unidos la posibilidad de que la energía producida en la península no sólo pudiera usarse en Colombia sino también exportarse a la vecina Venezuela para reducir la dependencia del petróleo y combatir el cambio climático.
En La Guajira, también planteó la posibilidad de reunirse con Rodríguez en un punto de la frontera, donde ambos países enfrentan problemas comunes: la expansión de la guerrilla del ELN y de las extintas disidencias de las FARC, la migración irregular y, lo que señaló el presidente, “la falta de agua potable y de recursos básicos en zonas afectadas por la sequía y la pobreza”. En Colombia, la violencia se intensificó en zonas como Catatumbo y Arauca. Petro cree que si terceros países pueden participar aportando fondos, la agenda energética puede atraer inversiones y revitalizar regiones frágiles. Mencionó a Qatar, que ha sido mediador en las conversaciones entre el gobierno y las tribus del Golfo, como una posible opción.
Sin embargo, los compromisos energéticos de la región ahora parecen centrarse en otras áreas. Los flujos de inversión petrolera están fluyendo una vez más hacia Venezuela a la luz de un cambio de gobierno, con Trump levantando las sanciones al petróleo venezolano y permitiendo a compañías petroleras como la británica Shell o la española Repsol volver a explotar sus vastas reservas. La empresa estadounidense Chevron se prepara para duplicar su producción, mientras la estatal PDVSA vuelve a capitalizar. Rodríguez, por su parte, no habló de elecciones ni de transición energética.