Ruidos nocturnos, discusiones fuertes, gritos: varios residentes ya no duermen por la noche, ya que las personas sin hogar en Nijmegen tienen su “propio” lugar detrás de los refugios diurnos y nocturnos. El alcalde Hubert Bruls amenaza ahora con tomar medidas. Si el acoso continúa, impondrá un toque de queda nocturno.
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