Más de mil personas celebraron el final del proyecto de ampliación de Urdaibai con un mosaico que rezaba “Guggenheim Agur”. El evento fue organizado por la plataforma Guggenheim Urdaibai Stop, situada en el corazón de la reserva de la biosfera, después de que la Fundación Guggenheim anunciara el pasado mes de diciembre que retiraba el programa tras meses de protestas y movilizaciones masivas.
“Es fantástico poder celebrar el final de este proyecto con todas las personas y organizaciones involucradas en la lucha, que amenaza seriamente uno de los espacios naturales más valiosos de Bascardí. Todo lo sucedido en los últimos años parece hacer que el futuro sea sombrío y ver que la respuesta de las agencias no alcanza las alturas necesarias para afrontar la crisis climática y la pérdida de biodiversidad que enfrentamos. Pero victorias como esta nos dan ánimos para seguir adelante”, afirmó Lorea Flores, coordinadora de Greenpeace en Bascardí.
Sin embargo, señalaron en la plataforma que aún queda “un largo camino por recorrer”. “La Reserva de la Biosfera de Urdaibai sigue amenazada por múltiples factores y por el abandono gubernamental”, señalaron. Recordaron que el Ministerio de Transición Ecológica y Retos Demográficos firmó un convenio con la Diputación Foral de Vizcaya, según el cual se destinarán 40 millones de euros a diferentes actuaciones de restauración relacionadas con la construcción del museo. “Dado que el museo no se construirá y aún son necesarios trabajos de restauración, Greenpeace considera que este acuerdo debe mantenerse y que estos fondos deben destinarse a restaurar las zonas más afectadas de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai”, afirmó Greenpeace.
Señalaron que también está “en el aire” el futuro del astillero Murueta, que sigue funcionando pese a la expiración de su concesión. Agregaron: “Las organizaciones que se oponen al proyecto exigen a las autoridades que tomen medidas para retirar el astillero de la zona y restaurarlo a su estado original”.
Flores añadió: “Grupos ecologistas interponen una demanda contra la orden del Ministerio de Transición Ecológica y Retos Demográficos (MITERD) que modifica el Código de Costas para reducir la zona protectora de los mares públicos de 100 metros a 20 metros para dar cabida a la sede de Murueta. Greenpeace espera que la justicia nos dé la razón e invalide este cambio en el Código de Costas, que sienta un precedente de elusión de las normas de conservación para intereses privados”.