“Ayer la víctima era Kevin. Hoy es Robinson, Fernanda o Ángel Manuel”. Pacientes Colombia, una organización de la sociedad civil que agrupa a 202 asociaciones de pacientes crónicos con diferentes enfermedades, tiene sus redes sociales llenas de historias, fotografías y cuentas regresivas que nos recuerdan las fallas del sistema de salud de Colombia. El grupo, que critica la forma en que el gobierno de Gustavo Petro maneja los temas de salud, presentó una denuncia penal contra el ministro Guillermo Alfonso Jaramillo. Señalaron que fue culpable de fraude en una resolución judicial por incumplir varias órdenes de la Corte Constitucional que exigían al Estado proporcionar recursos suficientes para asegurar la sostenibilidad del sistema y garantizar el acceso a la salud de los más de 52 millones de habitantes del país.
En la denuncia, los grupos pidieron a la Fiscalía evaluar la suspensión temporal del ministro, uno de los más antiguos en un gabinete cambiante, mientras avanza la investigación. También pidieron la promulgación de medidas preventivas urgentes, incluida la protección de los denunciantes y testigos de posibles represalias. “El tema que se enfrenta no es una discusión técnica aislada, sino la vida y continuidad de la atención de los pacientes en todo el país”, dijo Denis Silva, portavoz del Grupo de Pacientes de Colombia, en una carta difundida por la organización.
Si bien la carta no menciona directamente la muerte de Kevin Acosta, un niño de siete años que se cayó y murió mientras esperaba medicamentos para tratar la hemofilia, el caso ha vuelto a plantear interrogantes sobre un sistema de salud que deja en el olvido a pacientes con enfermedades crónicas y raras. Indignación generó las declaraciones del propio Jaramillo en el Consejo de Ministros de este lunes, en las que atribuyó la muerte del niño al accidente que lo dejó en estado crítico y a una supuesta falta de protección de su madre.
“El niño tuvo un accidente de bicicleta. Es comprensible que los niños con hemofilia tengan restricciones en muchas de sus actividades”, afirmó el político y cardiólogo. Por otro lado, no mencionó que la entidad de promoción de la salud a la que pertenece, Nueva EPS, administrada por el gobierno desde abril de 2024, dejó de entregar medicamentos a los niños desde diciembre. El presidente Gustavo Petro también afirmó que la madre era responsable de la muerte del menor: explicó que si el niño no recibió el medicamento en enero fue porque la familia se mudó entre dos regiones del país. Además, reveló detalles del historial médico de Kevin (que eran privados) para hacer público que la madre de Kevin rechazó una intervención quirúrgica para su hijo, sin señalar que hubiera sido de alto riesgo precisamente por la falta de medicación.
Detrás del conflicto se esconde una discusión política subyacente y dos visiones opuestas del sistema de salud. Por un lado está el gobierno de Petro, que presionó por profundas reformas institucionales en el Congreso pero fracasó. En él buscaba debilitar el papel del Servicio Público como intermediario y asegurador al que los colombianos deben subordinarse para fortalecer la administración estatal. Acusó a estas entidades públicas o privadas de corrupción y mala gestión, al punto que, ante graves problemas financieros, el gobierno intervino ocho EPS con un total de más de 23 millones de afiliados.
Por otro lado, la oposición política y la mayoría de los sindicatos de la salud ven las cosas de otra manera, argumentando que el sistema que ha gestionado la salud de los colombianos durante más de tres décadas, a pesar de repetidos fracasos, sigue funcionando y necesita algo más que una transformación radical, sino también ajustes. El departamento señaló que ante la incapacidad de implementar reformas, el gobierno ha venido desmantelando el sistema no sólo mediante la intervención de las EPS sino también reduciendo su financiamiento a través de Unidades de Capitación (UPC), que es el monto transferido por el gobierno a cada agencia afiliada.
Desde que el sistema de cotizaciones (donde trabajadores y empleadores cotizan en función de los ingresos) y el sistema de subsidios (que cubre a los más vulnerables) se incrementaron un 9,03% a finales del año pasado, las asociaciones de salud han advertido que esta cantidad no será suficiente para afrontar los retrasos a partir de 2021. Advirtieron que sin un presupuesto mayor sería difícil evitar una crisis importante. El paciente queda en la discusión.
El Tribunal Constitucional ordenó al Gobierno revisar el valor de la UPC, que aumentó un 5,3% en 2024 y 2025, tras comprobar que no podía pagar las tasas. Fue en respuesta a esta decisión que las organizaciones de pacientes colombianos presentaron una demanda contra el ministro, quien dijeron que “incumplió de manera voluntaria, reiterada y material varias órdenes de la Corte Constitucional”.