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El incidente ocurrió en un mercado en una aldea en el estado de Yobe, cerca del estado de Borno, el epicentro de una insurgencia de larga data que se ha cobrado miles de vidas y ha desplazado a millones más. Los combatientes de Boko Haram suelen comprar alimentos en el mercado remoto afectado y también se informó que un grupo de Boko Haram se reunió en el mercado el sábado, dijeron las agencias de inteligencia. Allí planearían un ataque a las comunidades aledañas.

“Los testigos dijeron que tres aviones de combate militares abrieron fuego contra el mercado. Hasta el momento, en la sala de urgencias del Hospital General de Geidam han ingresado 35 personas con heridas graves”, afirmó Amnistía Internacional en X. La organización condena el ataque y pide a las autoridades nigerianas que investiguen el incidente de forma inmediata e imparcial.

Sin embargo, según el ejército nigeriano, se trató de un ataque exitoso contra un “enclave terrorista y centro logístico” de yihadistas en la región, matando a decenas de terroristas en motocicletas. No se dieron detalles sobre un posible efecto contraproducente, pero se señaló que las motocicletas siguen prohibidas en las zonas de conflicto y que “tales movimientos en áreas prohibidas se toman muy en serio”.

Amnistía condena el uso de ataques aéreos como medio para hacer cumplir la ley. “Este uso imprudente de fuerza letal es ilegal, impactante y revela el sorprendente desprecio del ejército nigeriano por las vidas de aquellos a quienes se supone debe proteger”.

Ataques fallidos

Estos ataques fallidos son más comunes en Nigeria, donde el ejército lleva a cabo periódicamente ataques aéreos contra grupos armados que controlan vastas zonas de bosque. Al menos 500 civiles han muerto en ataques fallidos desde 2017, según un recuento de AP. Los analistas de seguridad señalan deficiencias en la recopilación de inteligencia y una coordinación inadecuada entre las fuerzas terrestres, las fuerzas aéreas y otras partes interesadas.

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