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“Gracias a Marx Arriaga por llevar la crítica social a las aulas y construir un futuro digno para nuestros niños”, reza uno de los 11 carteles colgados en el despacho que el exdirector de libros de texto abandonó el martes tras cuatro días de confinamiento. Arriaga había recibido y firmado un aviso de separación y esperó varios días antes de aceptar abandonar la propiedad.

Aún contenía un escritorio, dos sillones, un escritorio, cuatro sillas, algunos muebles y algunos libros. Las cajas y los muebles habían sido retirados hacía horas. Hasta hace unas horas, las tres secretarias tras la puerta de madera aseguraban que estaban trabajando “con normalidad” y “todo estaba bien”. En su escritorio, detrás de un cuadro del filósofo alemán Karl Marx, Arriaga firmó un último documento antes de partir. “Tuve una buena noche. Un poco de ansiedad. Tengo un poco de sueño, pero es importante firmar estas cartas de nombramiento de trabajadores remunerados. Eso es lo que estamos haciendo ahora. Si no hacemos esto, los compañeros no podrán cobrar sus salarios”, compartió con El País.

Un trabajador, que habló bajo condición de anonimato, dijo que acompañó a Arriaga en un viaje de consultoría regional hace varios años sobre el diseño de nuevos libros de texto gratuitos para las escuelas de Nuevo México. Aseguró que no le sorprendió su decisión de boicotear la oficina por unos días. Sin embargo, comentó: “Todos los que trabajamos en el gobierno sabemos que esto es un ciclo y que terminará”.

Arriaga dijo a El País antes de su partida que su persistencia no era un acto de rebelión personal. “Esto no es un capricho. Soy profesor, soy profesor, y mi lucha es por la docencia, no por un puesto”, aseguró en un discurso repetido a lo largo de los últimos cuatro días. “Si la nueva dirección tiene otra filosofía educativa, volveré a formar profesores en las aulas. No pasará nada”, compartió.

Respecto al nombramiento de su sucesora, Nadia López García, mantuvo distancia: “No me alegra conocerla. Esta es una decisión ejecutiva. No sé si podrá continuar el trabajo que estamos haciendo aquí. Cada administración seguirá su propio camino. Las Escuelas de Nuevo México que impulsamos son una propuesta que trabaja desde la base, desde el magisterio, codo a codo, buscando una educación popular y crítica. Hay que preguntarle a la nueva dirección si están de acuerdo con estos principios. Si no, la tarea será muy difícil, porque pueden terminar centrándose en otros intereses”.

La presidenta Claudia Scheinbaum dijo en una reunión matutina el lunes que el ex funcionario había hecho un “trabajo fantástico” con el contenido del libro de texto. Al respecto, Arriaga comentó: “Sus reflexiones son muy generosas. Hay que recordar que en los momentos más difíciles de este proceso, cuando ella era jefa de gobierno en la Ciudad de México, fue una de nuestras principales valedoras. Por eso, agradezco mucho su reconocimiento y cariño. Nuestra presidenta lleva al país sobre sus hombros y hoy lucha por respetar a los trabajadores, al pueblo mexicano y a su economía. Esto no es fácil”.

Sheinbaum también explicó cómo los despidos pueden generar conflictos. “Él (Max Arriaga) no estuvo de acuerdo con ningún cambio en los libros. Por lo tanto, por así decirlo, hubo un primer desacuerdo. Ante esta situación, se le dieron otras opciones”. Arriaga dijo al respecto que estaba al tanto de lo mismo reportado por los medios de comunicación. La presidenta también señaló que no estaba de acuerdo con la forma en que se notificó su salida, recordando que siempre debe haber respeto entre compañeros.

Arriaga se mostró impactado por los cambios de contenido. “Sí, claro que asumo la responsabilidad. Cuando llegó la carta solicitando los cambios no quedamos satisfechos. Hay que aclarar que esto no fue una instrucción del presidente, sino de un área de la SEP con lo que consideramos una visión neoliberal, que incluso ha firmado contratos con empresas como Coca-Cola, Lego y Bimbo”. Según explicó, los cambios propuestos afectaron el enfoque que propuso para el proyecto. “Pidieron la eliminación de ciertos contenidos que sugerían un retroceso en el modelo educativo”. Entre los contenidos que provocaron mayores reparos citó los relacionados con la memoria histórica, como la masacre de 1968, los desaparecidos, los asesinatos de Ayotzinapa, Aguas Blancas, Actel y otros relacionados con lo que llamó “violencia sistémica del Estado contra la disidencia”.

Otro empleado, que también pidió el anonimato, se encuentra en la oficina desde el viernes. “Estamos esperando que lleguen los documentos. Seguimos trabajando; el trabajo avanza como hogueras insurreccionales, círculos de estudio y revisión de contenidos”. Dijo que aún no ha recibido notificación oficial del cambio de domicilio y que se enteró “como todos” a través de las redes sociales. Trabaja por un sueldo, le renovaron el contrato recientemente y está a la espera de instrucciones de la nueva directora Nadia López García, quien fue anunciada el martes como reemplazante de Arriaga. Sobre el hombre detrás de los libros de texto gratuitos, compartió: “Desde que lo conozco, ha sido un hombre muy comprometido con sus ideales. Lo veo tan agresivo como siempre, y por eso trabajo con él. Él me inspira a querer ser así”. Respecto a la versión publicada en los medios de comunicación sobre las presuntas denuncias por malos tratos y honorarios contra el despacho, dijo: “Esto es un invento, y prometemos no robar, no traicionar, como dijo el expresidente Andrés Manuel López Obrador”.

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